Tragedia en Pinamar: Un niño de 8 años gravemente herido tras impactante accidente
El atardecer en La Frontera de Pinamar se transformó en un escenario trágico cuando un joven de 8 años resultó gravemente herido tras un choque entre un vehículo tipo UTV y una camioneta. La situación rápidamente se tornó caótica y dejó a todos conmocionados.
A las 8 de la noche del lunes, el ambiente de verano se vio interrumpido por el estruendo del impacto. Melina Santillán, pediatra intensivista que disfrutaba de unas vacaciones en la playa, interrumpió su camino cuando vio a un niño en el suelo. “Pará, hay un nene”, le dijo a su marido, Juan José Torres, cirujano.
El drama se desata en la arena
Bastián, el niño herido, yacía inmóvil sobre la arena, en un estado crítico. “Apenas respiraba, estaba pálido y su corazón latía lentamente. Era un estado de shock profundo”, relató la médica. En la escena solo había policías y bomberos, y la ambulancia tardaba en llegar.
Acciones desesperadas para salvar una vida
Sin tiempo que perder, Santillán inició maniobras de asistencia respiratoria. Pero la situación se complicó cuando el niño sufrió un paro cardiorrespiratorio. Con el apoyo de su esposo, comenzaron a realizar maniobras desesperadas mientras pedían ayuda.
La llegada de la ambulancia y el primer alivio
Finalmente, tras diez minutos que parecieron eternos, arribó una ambulancia. Aunque no contaba con todo el equipo necesario, trajo oxígeno y una bolsa de ventilación manual que fue crucial para mantener con vida al niño. Una enfermera, que pronto se unió al rescate, logró instalarle una vía venosa, permitiendo comenzar a administrar líquidos vitales para su recuperación.
Un grave diagnóstico en el hospital
Torres, que observaba cada detalle, notó que no había golpes visibles, pero el estado del niño era alarmante. La gravedad del cuadro se confirmó más tarde: Bastián sufría un traumatismo hepático severo, provocado por la brutal desaceleración del accidente.
La lucha continúa en el hospital
La segunda ambulancia llegó justo a tiempo para que el niño, aunque inconsciente, recuperara el pulso. Santillán acompañó el traslado al Hospital Comunitario de Pinamar, donde su experiencia fue invaluable para guiar al equipo médico en el tratamiento del pequeño. Bastián fue llevado a quirófano esa misma noche, y amigos y familiares esperaron noticias con angustia.
Una vida marcada por el deber
Melina y Juan José, quienes habían dejado atrás las largas horas de guardia, se encontraron de nuevo con una emergencia que no podían ignorar. “Para esto nos formamos. Cuando ocurre, no hay opción”, afirmó la pediatra, que reflexionó sobre el impacto emocional de su intervención.
Horas después del incidente, el padre de Bastián les envió un mensaje agradeciendo su entrega, asegurando que su hijo no habría sobrevivido sin su ayuda. Esta conexión profunda ha quedado grabada en sus corazones mientras continúan siguiendo la evolución del niño.
Preocupaciones y reflexiones sobre la seguridad
A medida que la situación avanza, la atención se centra en las posibles secuelas neurológicas por el tiempo sin oxígeno. “Los niños a veces sorprenden; tienen una capacidad de recuperación enorme”, opinó Santillán, transmitiendo esperanza tanto a la familia como a ella misma.
Este trágico evento ha vuelto a poner en evidencia los peligros en La Frontera, un área con alta movilidad de vehículos, turistas y niños. La coincidencia de contar con una pediatra presente en el momento del accidente fue decisiva, pero plantea interrogantes sobre la seguridad en esta concurrida zona.
