El Silencio que Rodea el Atentado a Cristina Kirchner y el Desafío a la Democracia
En el marco de la política latinoamericana, la omisión del ataque a Cristina Fernández de Kirchner revela más que un simple silencio: es un reflejo de la resistencia popular enfrentada a un sistema que busca silenciar las voces disidentes.
El atentado contra Cristina Kirchner en septiembre de 2022, perpetrado a plena luz del día, no es un hecho aislado. Más bien, es una manifestación extrema de una agenda de intervención imperialista que ha ganado terreno en nuestra región.
El Contexto de la Resistencia
Se han denunciado, de manera justificada, situaciones como el bloqueo a Cuba, las bases estadounidenses en Colombia, las sanciones a Venezuela, y los legados del pinochetismo en Chile. También están presentes en la memoria colectiva del continente el golpe de Estado en Honduras en 2009 y el derrocamiento de Evo Morales en 2019 en Bolivia.
La Omisión de Cristina Kirchner
A pesar de su papel crucial como dos veces presidenta, vicepresidenta y figura emblemática del peronismo, Cristina suele quedar fuera de estos análisis. Este vacío de reconocimiento esconde una profunda dificultad para entender las formas específicas de resistencia popular en cada nación.
Un Símbolo de Soberanía
En Argentina, mencionar a Cristina se convierte en un acto que evoca soberanía, redistribución de la riqueza y derechos sociales ante el avance del neoliberalismo. >El ataque del 2022 culmina un periodo de “lawfare” y campañas de odio mediáticas que buscaban deslegitimar su figura.
Paralelismos Históricos
El destino de Cristina recuerda el de Juan Perón, quien también fue silenciado tras el golpe de 1955. Su nombre, considerado “innombrable”, se convirtió en un símbolo de resistencia y unidad. De manera similar, Cristina ha sido relegada al silencio por sectores de la oposición, incluyendo algunos autodenominados peronistas y de izquierda.
Consecuencias del Silencio
Este silencio en torno a su figura solo fortalece a la derecha, que con su narrativa ha logrado transformar al Estado en el villano y al mercado en el salvador. Así, Cristina queda relegada a los escándalos construidos por grandes medios de comunicación.
Para revertir esta situación de retroceso democrático, es esencial integrar su nombre al discurso antimperialista. Reconocer el atentado de 2022 no solo subraya un ataque a la democracia, sino que también se convierte en un símbolo de la lucha de las mujeres en Argentina y en toda la región.
El Rostro de la Lucha Popular
En la lucha por la justicia y la igualdad en Argentina, el rostro de Cristina representa un faro de resistencia. Nombrar a quien el poder dominante intenta borrar es el primer paso hacia la reescritura de una narrativa que desafíe a la ultraderecha.
*Director de Consultora Equis.
