viernes, febrero 13, 2026
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Conflicto en el Congreso: ¿Infiltrados, violencia o descontrol policial?

Tensión en la Marcha contra la Reforma Laboral: Represión y Sospechas de Infiltración

En un clima de agitación y represión, la protesta contra la reforma laboral en las calles de Buenos Aires tomó un giro inesperado, dejando entrever la creciente tensión entre manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Eran las 19 horas cuando un grupo de periodistas y manifestantes se reunió en la intersección de Avenida Rivadavia y Rodríguez Peña, expectantes por los acontecimientos tras la violenta represión que desató la Policía a las 17. Mientras algunos encapuchados provocaban desórdenes, un avasallante operativo policial se iniciaba, sumiendo a todos en el temor. “Al piso, al piso”, gritaban los agentes, apuntando con sus armas. Tras identificarse como periodistas, mi amiga y yo tuvimos la suerte de poder quedarnos, aunque la angustia de no saber el paradero de un compañero pesaba en el aire.

Por fortuna, apareció rápidamente. No se podía decir lo mismo de Nicolás Viñas, un fotógrafo freelance que fue arrestado mientras documentaba los hechos y liberado solo al día siguiente. En Argentina, participar en una manifestación se ha convertido en un riesgo considerable: la Comisión Provincial por la Memoria informó sobre 31 detenciones arbitrarias y cerca de 100 demorados, la mayoría en la intersección de 9 de Julio y México.

Reacción de las Fuerzas de Seguridad

Todo comenzó después de que un pequeño grupo de manifestantes lanzara objetos improvisados. Sin embargo, la represión no cesó con la dispersión del tumulto. Se desató una cacería indiscriminada, incluso contra quienes solo filmaban.

Testigos y Denuncias de Infiltración

La brutalidad de la Policía ante un puñado de encapuchados levantó suspicacias sobre la posible existencia de infiltrados. Intentamos ponernos en contacto con autoridades de seguridad para aclarar la situación, pero no obtuvimos respuesta.

Las imágenes de jóvenes preparando bombas molotov y de un manifestante rompiendo una vereda fueron ampliamente divulgadas, alimentando la narrativa del uso desmedido de la fuerza. Sin embargo, algunos ciudadanos aseguran que estos actos pudieron ser provocados. María del Carmen Verdú, fundadora de CORREPI, señaló la incongruencia de que un reducido grupo pudiera actuar con tanto tiempo y libertad mientras era filmado por los medios nacionales.

El Clima de Agresión Creciente

Lula González, periodista de El Destape, relató cómo presenció la represión desmedida hacia los manifestantes, incluyendo a personas vulnerables y jubilados. “La intervención policial fue brutal”, afirmó, destacando el aumento de la violencia en las últimas movilizaciones.

Otro compañero, Pablo Cuarterolo, reflexionó sobre la extraña dinámica en la que un grupo de jóvenes lanzaba objetos mientras el mismo público observaba con impotencia. La confusión y la viralización en redes sociales contribuyeron a la percepción de que la situación estaba orquestada.

Política de Reprimir la Movilización

La llegada de un nuevo Gobierno ha visto un endurecimiento de la política de seguridad. Con un fuerte despliegue de fuerzas, los operativos se han vuelto más agresivos, dejando en evidencia que manifestar en la calle puede ser un acto de alto riesgo.

El detonante de esta serie de eventos ha sido presentado como un uso desmesurado de la fuerza frente a una crisis que, conforme avanzan los días, parece escalonar la violencia. La pregunta sigue sin respuesta: ¿es esta una estrategia deliberada de infiltración o simplemente un contexto en el que las tensiones sociales están al borde?

A medida que surgen historias de detenidos y testimonios de abusos, se hace más necesario un análisis profundo de los caminos que se están tomando y la necesidad de proteger el derecho a la protesta y la libertad de expresión.

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