Ciclones Devastan Madagascar y el Oeste de Australia: Impacto y Consecuencias
Las recientes tormentas tropicales han dejado un rastro de destrucción a su paso, afectando gravemente a Madagascar y la costa de Australia Occidental. La llegada de estos fenómenos meteorológicos extremos ha generado preocupaciones sobre el cambio climático y su influencia en nuestros días.
El Poder de Mitchell en Australia
Tropical Cyclone Mitchell llegó la semana pasada a la costa de Australia Occidental, proveniente de un sistema meteorológico que comenzó como una baja tropical en el Territorio del Norte. Con el impulso de las aguas cálidas, este fenómeno se intensificó, alcanzando la categoría tres y provocando fuertes vientos, marejadas anómalas y lluvias intensas en las regiones costeras.
Destrucción y Recuperación
Al tocar tierra, Mitchell debilitó su fuerza, pero las lluvias y el viento continuaron causando estragos en el suroeste de Australia. Las empresas y las granjas vieron severos daños a causa de las inclemencias del tiempo, marcando un fin de semana caótico para quienes residen en las áreas afectadas.
Ciclón Gezani: Un Desastre en Madagascar
Mientras tanto, Madagascar enfrentó el caos provocado por el ciclón Gezani, que azotó la costa este del país el 12 de febrero. Con vientos de hasta 155 millas por hora, la tormenta desató inundaciones devastadoras, dañando centenares de edificaciones y dejando un saldo trágico de al menos nueve fallecimientos y más de 1,300 desplazados.
Una Temporada Ciclónica Complicada
Gezani es el segundo ciclón que impacta Madagascar en menos de dos semanas; el ciclón Fytia había dejado 14 muertos y 31,000 desplazados poco antes. La frecuencia de estos eventos resalta la amenaza que representa el cambio climático en esta región vulnerable.
Frío Extremo en Europa: Una Cara Alternativa del Clima
A diferencia de los ciclones tropicales, el comienzo del año en Europa estuvo marcado por un bloque de alta presión que trajo temperaturas extremadamente frías a Escandinavia y partes del este de Europa. Fue uno de los enero más fríos desde 2010, mientras que el oeste del continente experimentó lluvias excesivas.
Impacto en la Vida Diaria
En enero, las temperaturas en el norte de Europa descendieron a menos de -40°C, lo que provocó la cancelación de vuelos y un alto consumo de energía debido a la demanda de calefacción. La formación de hielo en el Báltico es otro signo hospitalario de las condiciones extremas que han caracterizado la temporada.
