Quiebre en el Senado: Tres Senadores Se Separan del Interbloque Peronista
A raíz de una reconfiguración política, el bloque peronista en el Senado se ve reducido a 25 integrantes, acercando al oficialismo a una posibilidad de mayoría calificada.
El Senado de la Nación enfrenta un momento de cambio significativo que transforma su equilibrio de poder. Tres senadores del interbloque peronista han decidido formar un bloque propio, alineándose con los intereses de los gobernadores Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo. Esta ruptura deja al Partido Justicialista con la menor representación desde la restauración democrática de 1983, con solo 25 legisladores.
Esta nueva realidad impacta la dinámica legislativa, ya que el partido La Libertad Avanza, junto a la UCR y el PRO, gana prominencia. Con este nuevo escenario, el oficialismo se encuentra a solo cuatro votos de alcanzar los dos tercios necesarios en la Cámara Alta.
Nuevos actores en el panorama parlamentario
Los senadores Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán) son los responsables de esta separación del interbloque que lidera José Mayans. Ellos responden a los lineamientos de sus respectivos gobernadores, quienes previamente han mostrado apoyo a las propuestas del Gobierno, como lo hicieron en el debate sobre la reforma laboral en la Cámara de Diputados.
Hasta el momento de su anuncio, formaban parte del bloque Convicción Federal, junto a Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis), quienes han decidido mantenerse en sus posiciones. Salino se alinea con el exgobernador Alberto Rodríguez Saá, y Rejal con el gobernador riojano Ricardo Quintela, en fuerte oposición al Gobierno nacional.
Este cambio podría abrir la puerta a una alianza más amplia que involucre a otros legisladores provinciales, como los representantes misioneros ligados a Carlos Rovira, Beatriz Ávila y Flavia Royón.
Detrás de la ruptura: desafíos económicos y políticos
La decisión de los senadores refleja un contexto de tensión entre las administraciones provinciales y el Ejecutivo nacional, exacerbado por la falta de recursos y acuerdos individuales. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) destaca que en enero las transferencias automáticas hacia las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cayeron un 6.6% interanual, debido a la disminución de la recaudación del IVA y el consumo.
Frente a este panorama, los gobernadores están intensificando las negociaciones bilaterales con la Nación para asegurar financiamiento. Por ejemplo, el gobernador Jalil está gestionando recursos para reactivar el Acueducto Albigasta, una obra esencial que requiere un crédito significativo del BID.
Movimientos estratégicos en el ámbito político
En diciembre, el gobernador Jalil ya había mostrado su independencia al crear un nuevo bloque a partir de la salida de tres diputados de Unión por la Patria, alterando así el equilibrio en la Cámara baja. Además, Catamarca ha asumido el control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), entidad clave para el sector minero.
Por otro lado, Tucumán recibió recientemente un respaldo financiero significativo, lo que reitera la compleja relación entre provincias y la Nación. Las tensiones se han incrementado, especialmente en votaciones cruciales como el Presupuesto 2026 y la reforma laboral, donde el interbloque no logró un consenso claro.
Un Senado en transformación
Con la salida de estos tres senadores, el interbloque peronista pierde la capacidad de conseguir quórum por sí mismo y su relevancia en el Senado se ve mermada. A su vez, el oficialismo refuerza su estrategia de mayorías mediante acuerdos con sectores provinciales, acercándose a contar con 44 votos, a un paso de los dos tercios necesarios para decisiones de gran impacto.
Este nuevo panorama tendrá repercusiones en la próxima sesión preparatoria, donde se definirán las autoridades de la Cámara y se establecerán las comisiones, marcando el inicio de una nueva etapa legislativa.
