El Creciente Uso de Ahorros y Créditos para Alquileres en Argentina
En medio de una economía desafiante, cada vez más familias argentinas recurren a sus ahorros y créditos para afrontar los costos básicos de vivienda. Descubre cómo esta tendencia está transformando la dinámica del alquiler en el país.
04.03.2026 • 18:30hs • FINANZAS
Los hogares inquilinos en Argentina están usando cada vez más sus ahorros y créditos para cubrir gastos básicos, reflejando un desmejoramiento en su situación financiera desde 2022.
Un reciente estudio de Tejido Urbano, basado en la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, revela la disminución de aquellos que logran mantener sus gastos sin recurrir a ayuda externa.
La proporción de inquilinos que no apela a ahorros ni préstamos ha bajado del 53,5% en 2022 al 47% en 2025, lo cual indica una creciente dificultad para equilibrar ingresos y egresos.
Además, el desahorro se ha consolidado como un mecanismo crucial para los inquilinos, aumentando del 35,6% en 2022 al 42% en 2024, aunque con una ligera disminución al 39,6% en 2025.
Por otro lado, la necesidad de acceder a créditos bancarios ha crecido para cubrir gastos fijos y consumo.
El porcentaje de inquilinos que ha optado por préstamos bancarios ha crecido del 10,6% en 2022 al 18,1% en 2025, aumentando así el riesgo relacionado con las tasas de interés y los plazos de repago.
Cada vez más familias argentinas recurren al endeudamiento para cubrir gastos básicos de alquiler.
Aumento en los Préstamos para Alquileres en CABA y AMBA
Los préstamos informales entre familiares se han mantenido estables, con un leve descenso entre 2022 y 2024, pero recuperándose en 2025, alcanzando el 19,4% de los hogares.
El porcentaje de inquilinos que ha recurrido al endeudamiento ha aumentado del 29,2% al 37,4% entre 2022 y 2025, mientras que los que utilizan al menos una estrategia financiera se elevaron del 46,2% al 57,6%.
Aún con el desahorro como recurso común, representando cerca de un quinto del total, cada vez son más los casos que combinan diversas fuentes de financiación.
La presión económica se siente más en el AMBA y CABA, donde la cantidad de inquilinos que no utilizan ahorros ni préstamos cayó del 52% al 40,9% y del 58,6% al 38,1%, respectivamente. En la Ciudad, el uso de ahorros alcanzó un máximo del 55,7% en 2024, disminuyendo a 51,8% en 2025.
Desde Tejido Urbano destacaron que estos datos sugieren una transformación en las tácticas financieras adoptadas por los hogares inquilinos.
El informe subraya que la inestabilidad de los ingresos y la discrepancia entre salarios y alquileres ponen en riesgo la sostenibilidad de las trayectorias residenciales y agravan la incertidumbre habitacional.
