¿Cómo podría el conflicto en Medio Oriente impactar la inflación en Argentina?
En una reciente entrevista con Canal E, el economista Iván Cachanosky analizó un estudio de Morgan Stanley que sugiere que el conflicto en Medio Oriente podría añadir hasta cuatro puntos a la inflación argentina. Cachanosky advirtió que el efecto dependerá significativamente de la duración del conflicto y de la fluctuación del precio del petróleo.
Según el economista, el escenario actual es moderado. “El informe menciona un rango de entre dos y cuatro puntos, siendo cuatro el límite máximo”, explicó. Destacó que este impacto dependerá de cuánto tiempo se extienda la tensión en la región, especialmente si el Estrecho de Ormuz sigue cerrado.
“Si la situación se resuelve rápidamente, creo que el aumento será más cercano al 2% que a los cuatro puntos mencionados”, enfatizó. Sin embargo, si el conflicto persiste, el efecto de la subida en los precios del petróleo, el gas y otros productos básicos será significativo, impactando directamente en el costo de los combustibles y en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El impacto del petróleo en la economía local
Cachanosky subrayó que el aumento del precio del crudo afecta directamente la estructura de precios en Argentina. “El costo del petróleo se traduce en el precio de los combustibles. Dado que el IPC incluye una ponderación importante en este rubro, seguramente habrá un daño en nuestra economía”, advirtió.
Sin embargo, también mencionó una posible ventaja: “Al convertirnos en exportadores de energía, la balanza comercial podría beneficiarse”, aseguró. Este impacto externo podría incrementar temporalmente el ingreso de divisas, vital para la estabilidad del tipo de cambio.
En cuanto a la dinámica de precios, anticipó que la desaceleración de la inflación podría llevar tiempo. “La desinflación probablemente se comenzará a notar a partir de abril, bajo la premisa de que el conflicto no se prolongue”, adelantó.
Desafíos financieros y perspectivas económicas
En el ámbito financiero, el economista centró su análisis en los compromisos con el Fondo Monetario Internacional. Sobre un vencimiento importante en julio, afirmó: “El único gran desafío es julio, con aproximadamente 4.500 millones de dólares, y esto se puede discutir”.
No obstante, resaltó que la capacidad de pago es aún limitada. “Hoy no se cuenta con capacidad de pago, pues las reservas netas son negativas”, recalcó.
Uno de los puntos críticos que mencionó fue la acumulación de reservas en el Banco Central. “No está garantizado que la compra de dólares se traduzca en reservas, lo que genera incertidumbre”, explicó, añadiendo que parte de las divisas adquiridas se utilizaron para apoyar al Tesoro.
Para que el riesgo país disminuya de manera sostenida, Cachanosky considera esencial ofrecer dos señales claras: reanudar el proceso de desinflación y construir credibilidad en la política de reservas. “Aún no se evidencia una reducción clara en la inflación, que es lo que necesitamos”, afirmó.
También destacó que el regreso gradual de provincias y empresas a los mercados es un indicativo positivo, aunque insuficiente sin una economía más ordenada.
