La historia del árbitro barrial que conquistó Villa Urquiza
Un personaje que ha hecho vibrar a toda una comunidad
En el corazón de Villa Urquiza, un joven vestido de árbitro ha capturado la atención de vecinos y transeúntes. Su carisma y estilo único al "dirigir" el tránsito han hecho de su figura una celebridad local.
En la esquina de Monroe y Bauness, un vecino busca a un enigmático muchacho vestido de árbitro. La respuesta no tarda en llegar: «Sí, claro, Fernandito, el crack del barrio. Lo vi barriendo y luego se fue al kiosco», relata un encargado con una sonrisa.
En otro quiosco cercano, la búsqueda continúa. «¿Fernandito? Sí, pasa siempre por aquí a llevarse su Coca, ¡esperando enganchar algún picadito!», confirma un kiosquero. Desde que su imagen se viralizó en C5N, su popularidad ha subido como la espuma.
El momento que lo catapultó a la fama
Fernandito, que se ha convertido en el árbitro oficial de su comunidad, captó la atención de una cámara de televisión en un reportaje sobre una esperada obra vial en Villa Urquiza, donde se presentaba un proyecto para cortar el paso a nivel de Álvarez Thomas y la vía del tren Mitre. Su aparición «dirigiendo» el tránsito se hizo viral, haciéndolo el centro de atención en redes sociales.
Un árbitro muy especial
Mientras dos agentes de tránsito riegan al verlo, uno de ellos comenta: «¿Es ese el que nos quiere sacar el trabajo? Lo vimos tocando el pito y sacando tarjetas a los autos y peatones». Una búsqueda de unos veinte metros más tarde, Fernandito aparece, todo de negro, interactuando de forma divertida con un cuidador de la zona.
Una estrella en ascenso
El cronista de Clarín se acerca: «¿Fernandito?«, pregunta, y su reacción instantánea es mencionar su alter ego: «Yo soy la Gacela Baldassi«. Con confianza, comienza a alejarse, tocando el silbato y sacando tarjetas de forma cómica a quienes pasan por su lado.
Un sueño de infancia
Fernandito comparte su pasión: «Siempre quise ser árbitro. De niño, seguía cada movimiento de los referís en la tele». Se vuelve evidente que adora su rol y que cada intervención le brinda una satisfacción especial. A pesar de ser un poco tímido, se abre al diálogo mientras habla sobre su famoso estilo de dirección.
El barrio lo respeta
Con cariño y picardía, los vecinos le lanzan gritos de apoyo. «Me gusta recibir respeto», dice, relatando cómo se esfuerza por mantener el orden. Vive en la calle Mariano Acha con su familia y, a pesar de ayudar en su hogar, su sueño es ser árbitro reconocido.
Una visión por el futuro
Fernandito expresa su anhelo de ser reconocido en círculos mayores, como el de Nicolás Lamolina, su ídolo. A pesar de los desafíos, se toma con humor la intervención el día que la policía le pidió que no dirigiera más el tráfico, temiendo posibles confusiones.
A medida que avanza su jornada, se le ve disfrutando cada momento, desde dirigir en la plaza hasta sacarle tarjetas a los automovilistas despistados. Su felicidad es contagiosa y su compromiso con el barrio es innegable.
Un cierre esperado
Al finalizar la entrevista, Fernandito se despide con una pregunta importante: «¿Me pueden ayudar a conocer a Lamolina?«. La sonrisa aparece en su rostro, anticipando un futuro lleno de posibilidades en su pasión por dirigir.
¡Fernandito, un verdadero ícono de Villa Urquiza!



