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El Messidor: La lujosa prisión de Isabel Perón

El Enigmático Castillo Messidor: Historia, Exclusividad y Mitos en Neuquén

Un destino turístico cargado de misterio

En el corazón de la Patagonia, se alza el castillo Messidor, un punto de interés que, aunque atesora leyendas y anécdotas, permanece cerrado al público. Este refugio exclusivo, que ha sido testigo de ilustres visitas, es parte integral de la historia argentina, pero su acceso está reservado para una selecta lista de invitados.

El “castillo” Messidor, ubicado en la provincia de Neuquén, es en realidad la lujosa residencia de verano del gobernador. Desde su creación, solo unos pocos privilegiados han podido cruzar sus puertas, incluyendo figuras como el dictador paraguayo Alfredo Stroessner y el rey Juan Carlos I de España.

Visitas ilustres y anécdotas curiosas

A lo largo de los años, notables personajes han sido convocados al Messidor, aunque no sin controversias. Por ejemplo, María Julia Alsogaray ansió visitar este rincón patagónico, pero su invitación nunca llegó. A finales de los 90, el entonces gobernador Jorge Sobisch no logró atraer a Bill Clinton durante su visita a la región, quien optó por el famoso Llao Llao en Bariloche.

Un pasado marcadamente político

En medio de eventos cruciales para Argentina, como el golpe militar del 24 de marzo de 1976, el Messidor se convirtió en un epicentro de los acontecimientos. Este lugar ha visto cómo aquellos en el poder, como Carlos Menem, se refugiaron en sus cómodas habitaciones durante momentos difíciles, como cuando el expresidente se retiró allí tras un percance médico.

Construcción e historia del Messidor

La historia del Messidor se remonta a la década del 30, cuando el gobierno argentino buscaba desarrollar el turismo en la región. En 1936, se autorizó la construcción del lujoso hotel Llao Llao, diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo. Más tarde, se decidió lotear terrenos en la zona, y fue así como el «pastoril n° 9», una superficie de 32 hectáreas a orillas del Lago Nahuel Huapi, pasó a ser propiedad de Sara Madero Unzué de Demaría Sala.

El origen del nombre

El nombre «Messidor» fue elegido por su dueña como un homenaje al mes en que florece el trigo en Francia, representando así un símbolo de riqueza y abundancia.

Un refugio exclusivo convertido en prisión

Durante la dictadura militar, María Estela Martínez de Perón fue trasladada al Messidor, donde pasó siete meses recluida, vigilada por tropas militares. Las habitaciones de la residencia aún conservan vestigios de su pasado, y es aquí donde la exmandataria llevó una vida de aislamiento, alejada del bullicio del mundo exterior.

Condiciones de vida en el interior

La austera vida que llevó Perón se vio marcada por restricciones, sin acceso a teléfono o televisión, llevando una rutina de soledad y nostalgia. Solo su mucama y algunos agentes de inteligencia perturbaban su aislamiento, mientras la vida afuera continuaba sin ella.

El legado del Messidor

El Messidor es más que un simple castillo; encarna un capítulo fascinante de la historia argentina, un símbolo de poder, exclusividad y misterio. Desde su lujosa arquitectura hasta las leyendas de sus ilustres huéspedes, este lugar sigue atrayendo la curiosidad de aquellos que escuchan hablar de él.

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