InicioPoliticaEl 'mentor' de Patricia Bullrich en Montoneros: 'Era una guerrillera de primera'

El ‘mentor’ de Patricia Bullrich en Montoneros: ‘Era una guerrillera de primera’

La Transformación de Mauricio Zarzuelo: De Adolescente en las Calles a Montonero

En una fría mañana en Buenos Aires, el destino de un joven ladrón cambiaría para siempre. La desesperación por sobrevivir en las calles lo llevó a refugiarse en un lugar inesperado, marcando el inicio de una lucha que se convertiría en su vida.

Mauricio Zarzuelo, aún lejos de ser conocido como «el Víbora», es un adolescente que solo busca un trozo de pan en la gélida noche porteña. Sin ninguna experiencia en la lucha o en el uso de un arma, su vida da un giro inesperado cuando, tras un intento de hurto, se encuentra huyendo de la policía. En un acto de instinto, se esconde en la primera edificación que encuentra abierta, una decisión que cambiará su futuro por completo.

Un Nuevo Comienzo en la Unidad Básica

Más de 40 años han pasado desde aquel momento, y Zarzuelo recuerda cómo se unió a la Unidad Básica «Liliana Gelin», una sede de la Juventud Peronista, donde encontró camaradería y un sentido de pertenencia. “Les pedía que no me denunciaran: me salvaron”, confiesa con nostalgia. Este fue su primer hogar, un refugio donde, poco a poco, se transformó de un marginado social en un miembro activo de lo que se conoció como la «juventud maravillosa», que buscaba transformar el país, incluso a través de la violencia si era necesario.

Una Amistad que Definió un Camino

En aquel contexto, Zarzuelo entabló una amistad con una joven que causaba furor entre sus compañeros: Patricia Bullrich. Juntos enfrentaron la dura realidad de la dictadura, mientras Zarzuelo conseguía su primer empleo gracias al padre de Bullrich, en la Clínica Pueyrredón. En los pasillos de ese lugar, comenzó a experimentar una vida muy diferente, ligada a la opulencia familiar, pero también a la lucha militante.

El Coraje de una Guerrillera

“Era la flor de montonera”, recuerda Zarzuelo de Bullrich, quien siempre se mostró audaz y decidida. En su papel dentro de la organización, destacaba no solo por su valentía, si no también por su compromiso. En momentos críticos, como el secuestro de su compañero Rodolfo Galimberti, se unieron con valentía para combatir a la represión, enfrentándose a riesgos que hoy parecen inimaginables.

La Dualidad de la Militancia

A lo largo de su historia juntos, Zarzuelo se convirtió en testigo de la transformación de Bullrich, quien, tras regresar de su exilio, buscaba reconstituir la lucha en la Argentina democrática. “Me dio trabajo como chófer”, recuerda, un vínculo que se fue desvaneciendo a medida que los caminos de ambos se fueron separando por sus tomas de decisiones políticas y personales.

La Lucha y sus Consecuencias

Zarzuelo no oculta su decepción con la actual postura de Bullrich en la política. «Eso no lo soporto. La respectabilidad de aquellos que lucharon y murieron no se puede ignorar», expresa con firmeza. La lucha de los setenta, que significó sacrificio y entrega, se contrasta con lo que él percibe como una traición de aquellos que una vez compartieron ideales.

Reflexiones sobre el Pasado y el Presente

A medida que relata su historia, Zarzuelo recuerda su vida en las calles y la solidaridad entre compañeros. Con nostalgia y desilusión, concluye que todos deberían rendir cuentas por sus acciones y recordar lo que verdaderamente representa esa lucha. “Cada uno es como es, pero la memoria de aquellos que dieron la vida por una causa debe prevalecer”, enfatiza, marcando la distancia que siente respecto a Bullrich, quien parece haber olvidado sus raíces militantes.

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