La Realidad Afligente del Gran Resistencia: Pobreza que Persiste
En un contexto donde se espera una mejoría, Gran Resistencia sigue siendo una de las zonas más afectadas por la crisis social en Argentina. Aunque recientes informes indican una leve disminución en los índices de pobreza, las cifras siguen siendo alarmantes.
En un análisis del segundo semestre de 2025, el INDEC reportó que el 42,2% de la población permanece bajo la línea de pobreza, una cifra considerablemente alta en comparación con el promedio nacional, que se encuentra en 28,2%. Esta realidad refleja la gravedad de la situación que viven miles de familias en la capital chaqueña y su área metropolitana.
Más de 180 mil personas, en la cuerda floja
El informe detalla que 180.486 habitantes del aglomerado son considerados pobres de una población total estimada en 428 mil. Eso significa que casi una de cada dos personas enfrenta esta dura realidad.
La indigencia es otro punto crítico, alcanzando al 13,2%. Esto significa que hay 56.427 personas que no logran cubrir la canasta básica alimentaria, un índice que duplica el promedio nacional de 6,3%, lo cual resalta la urgencia de atención en esta región.
Mejoras visibles, pero aún insuficientes
A pesar de los números, la situación ha mostrado una mejora respecto a 2024. La pobreza en el Gran Resistencia había alcanzado 60,8% en el segundo semestre del año pasado, bajando a 48,1% en el primer semestre de 2025, y actualmente se encuentra en 42,2%. Aunque la caída de 18,6 puntos porcentuales es notable, aún queda un largo camino para alcanzar la equidad con otras regiones.
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Por encima de la media regional
La situación en el Noreste Argentino (NEA) también refleja dificultades, con una pobreza que alcanza el 32,7%. Sin embargo, Gran Resistencia supera este promedio, colocando la situación en un nivel crítico incluso dentro del propio nordeste.
El informe también sugiere que los ingresos familiares han mejorado, con un ingreso promedio per cápita que supera los $400.000. No obstante, esta cifra sigue siendo insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica. Esto indica que, aunque hay progresos en los ingresos, muchas familias siguen luchando para satisfacer sus necesidades más básicas, lo que consolida un panorama de recuperación que, aunque parcial, es insuficiente.
