La batalla por una obra maestra: herederos de Bic demandan a empresario chileno
Los descendientes del magnate de los bolígrafos Bic han iniciado un conflicto legal con un destacado coleccionista chileno, reclamando la devolución de una famosa pintura renacentista que afirman fue robada. La disputada obra, atribuida a Fra Angelico, es el centro de un enredo familiar y de arte que ha captado la atención internacional.
Los nietos de Marcel Bich, fundador de Bic, argumentan que la pintura del siglo XV, adquirida por su abuelo en 1972, fue robada por un empleado y posteriormente vendida a Álvaro Saieh, un reconocible empresario chileno. La controvertida obra, adquirida por Saieh en 2018 por 5,4 millones de dólares, había sido inicialmente identificada como una representación de San Pedro, pero más tarde se reinterpretó como San Sixto.
Detalles del litigio
Recientemente, tres herederos han presentado una demanda en Nueva York, alegando que el exchofer de su padre, Roy Morrow, sustrajo la pintura de su hogar familiar hace 20 años, antes de venderla a un conocido galerista por 3 millones de dólares. Este individuo, Richard Feigen, luego la comercializó a Saieh a través de la reconocida casa de subastas Christie’s.
En la acción legal, los descendientes de Bich no solo demandan a Saieh, sino también a la sucesión de Feigen, argumentando que esta no debería haber adquirido la pintura debido a las “múltiples señales de alerta” en la transacción. “Saieh posee una obra robada y Feigen tiene fondos que no le pertenecen”, aseguró Luke Nikas, abogado de los nietos de Bich, instando a la restitución de la pintura y los fondos.
La respuesta de Saieh
Por su parte, Saieh ha declarado que confió en la validez de la compra, señalando que la transacción se realizó de buena fe a través de una casa de subastas de renombre. Ambos, Saieh y su esposa, planean defenderse en el proceso judicial. Mientras tanto, los representantes de la sucesión de Feigen argumentan que cualquier reclamo ha sobrepasado el período de prescripción de tres años.
Tensiones familiares
Este enfrentamiento no es ajeno a la familia Bich, donde la pintura ha sido motivo de discordia. En disputas anteriores, Bruno Bich, padre de los herederos actuales, acusó a su expareja Veronique de conspirar para robar la valiosa obra. La situación se complicó añadiendo que Veronique le había entregado la pintura a Morrow sin el consentimiento de Bruno.
Veronique se ha defendido, afirmando que su intención al dar la obra a Morrow fue para su resguardo, lo que generó aún más fricciones familiares. La pintura resurgió en estas disputas, reapareciendo poco antes de la muerte de Bruno en 2021, lo cual añade otra capa de complejidad a la narrativa.
El valor del arte en juego
Esta batalla legal no solo se centra en la obra en cuestión, sino que también pone en evidencia el delicado equilibrio del mercado del arte. Cuando la procedencia de una pieza es cuestionada, su valor puede caer drásticamente, incluso en manos de comerciantes con reputación.
La demanda alega que Feigen debió haber reconocido que Morrow no era el propietario legítimo en el momento de la venta. Esto plantea interrogantes sobre la responsabilidad de los comerciantes de arte al verificar la legitimidad de las obras que manejan.
Álvaro Saieh, empresario de amplia trayectoria en el mundo financiero y coleccionista, ve esta pintura como una de sus piezas más valoradas, sumando un nuevo capítulo a la historia de esta obra de arte que ha recorrido un camino sinuoso desde su creación hasta la actualidad.
En palabras de Christopher Marinello, un abogado especializado en derechos de arte, la familia Bich enfrenta un desafío complicado. La resolución de esta disputa podría estar vinculada a lo que la familia hizo en relación a la denuncia de la obra como robada.
