Natalio Botana: «La democracia, más una ética de la derrota que una búsqueda de triunfo»

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Choque de Tiempos: La Lucha entre el Pasado y el Futuro en un Mundo en Transformación

La incesante evolución tecnológica y política del mundo actual presenta un escenario complejo donde lo antiguo choca con lo nuevo, dejando a la sociedad en un dilema sobre su futuro.

¿Cuál es su perspectiva sobre la actualidad, Natalio?

— Estoy observando un fuerte enfrentamiento entre el pasado y el presente, lo que dificulta nuestra visión hacia el futuro. La revolución científica y tecnológica de hoy es vertiginosa. Si retrocedemos tres décadas, el salto digital y la inteligencia artificial son asombrosos, iniciativas lideradas principalmente por Estados Unidos y China. Este fenómeno parece ser la culminación de la Revolución Industrial iniciada en el siglo XVIII. Sin embargo, estamos viendo algo que he calificado como la «revancha del pasado». En este sentido, la crisis política en Estados Unidos, especialmente con la figura de Trump, y la declinación de Europa como centro de poder, reflejan una lucha entre autocracias. Todo esto contrasta con el ascenso de potencias asiáticas y plantea serias interrogantes, sobre todo en regiones como Oriente Medio que se agitan por conflictos religiosos. Irán, una teocracia religiosa, nos lleva a reflexionar sobre un pasado más distante que nuestro presente actual, lo que evidencia una asimetría en nuestra noción de progreso. Mientras avanza la tecnología, el progreso político y moral parece quedarse atrás.

¿Hay una reacción que muestre que a medida que el futuro avanza, el pasado también busca opacarlo?

— Puede ser que sí. Desde el surgimiento de la Revolución Industrial, la gran pregunta ha sido cómo unir estas transformaciones tecnológicas con la política. Mirando ejemplos históricos, como las revoluciones industriales anteriores, vemos que la respuesta a estos cambios ha sido frecuentemente el totalitarismo y la guerra. La guerra, desafortunadamente, sigue siendo parte de la condición humana.

El actual régimen se dispersa hacia los extremos, en lugar de converger al centro.

Entonces, ¿frente a un futuro acelerado, hay una tendencia a muchos de aferrarse al pasado, incluso si eso es retrógrado?

— Mi mayor preocupación es que los impulsores de esta transformación —las grandes corporaciones— están sembrando dudas sobre la democracia, sugiriendo que es obsoleta y que necesitamos otros sistemas. Mientras nos preguntamos cómo deberíamos gobernarnos, la esencia del proyecto republicano democrático, que involucra igualdad, libertad y justicia, parece estar relegada. Figuras como Putin ejemplifican esta contradicción. Aunque la transformación que propone Trump puede no ser tan evidente, su tendencia autoritaria es alarmante y refleja patrones antiguos.

Natalio Botana 06072026

¿Cómo estas dinámicas globales impactan en la Argentina?

— En Argentina, el actual presidente intenta alinearse con esta transformación. Sin embargo, existen continuidades históricas profundas. Hoy vemos un Estado que intenta reconfigurar un sistema de partidos que ya no funciona como antes. Algunos analistas sugieren que está replicando estrategias del peronismo de mediados de siglo, generando divisiones sorprendentes en el panorama político. La política argentina actual muestra signos de una lucha interna muy fuerte entre facciones y partidos en crisis.

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¿Es viable que surjan nuevos partidos fuertes, o estamos dirigiéndonos a un sistema debilitado por faccionalismos?

— En principio, desearía que se restableciera un sistema de partidos fuerte. Sin embargo, hoy enfrentamos un sistema político dominado por el faccionalismo, donde el traslado de figuras políticas entre partidos se asemeja a prácticas del siglo XIX. Además, la corrupción persiste como una sombra sobre nuestras estructuras. La corrupción no ha dejado de ser parte de nuestro entramado político, y los fenómenos recientes lo demuestran. También preocupa la fragmentación del régimen político que se está desviando hacia los extremos.

¿Cree que las provincias y los gobernadores han perdido poder en relación a épocas pasadas?

— Históricamente, el sistema federal argentino ha sido dependiente del poder ejecutivo nacional. La reforma constitucional de 1994 buscó equilibrar este poder, pero el resultado es complejo. La falta de un sistema de coparticipación federal efectivo ha fortalecido al ejecutivo y ha causado una dependencia en las provincias que ahora luchan por autonomía.

Natalio Botana, con Jorge Fontevecchia.

¿Y cómo se amplía esta dinámica en el periodo actual de Milei?

— El presidente Milei es un reflejo de un cambio en el liderazgo político. Históricamente, los partidos conservadores se han fragmentado al no adaptarse a los tiempos. Se ha generado una conexión entre tendencias autoritarias y un nacionalismo que se presenta como más tradicional, pero que no necesariamente se traduce en un sistema político viable.

¿Cómo ve la reelección y el sistema electoral en torno a la polarización actual?

— La reelección es un desafío, ya que la polarización puede llevar a un escenario electoral complicado. La fragmentación de fuerzas políticas puede acentuar conflictos y obstaculizar una gobernabilidad eficiente. Las elecciones intermedias incrementan esta complejidad, lo que a menudo facilita la desestabilización del poder ejecutivo.

¿Qué implicaciones tendría la posible derrota de Trump en Estados Unidos sobre la relación con Argentina?

— La relación histórica entre Argentina y Estados Unidos ha sido compleja. Con la llegada de Trump, se intensificaron las conexiones, pero su posible derrota podría cambiar radicalmente el escenario. La ética de la derrota es crucial en democracia, y ahí radica el riesgo de que figuras como Trump rompan con esta ética, deformando la política internacional.

Por último, ¿cuál es su visión sobre el futuro del periodismo en este contexto?

— El periodismo contemporáneo enfrenta grandes desafíos. La tensión entre el poder y la prensa es más aguda que nunca, especialmente ante la creciente influencia de las redes sociales y la inteligencia artificial. La función del periodismo es esencial en una democracia, pero su consolidación se ha vuelto cada vez más difícil. En este entorno complejo, la ética y la integridad del periodismo tradicional son pilares sobre los cuales debemos apoyarnos para navegar estos tiempos inclementes.

Le agradezco profundamente su tiempo, Natalio.

— A ustedes, gracias y mucho éxito.