Alejandra Jáidar: Pionera de la Física Mexicana y su Papel en el Acelerador de Partículas Más Antiguo de México

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Recuerdos de Alejandra Jáidar: La científica que rompió barreras en México

Con lágrimas de alegría, Alejandra Jáidar recibió una llamada que marcaría un hito en su vida y en la ciencia mexicana. El acelerador de partículas de la UNAM, el sueño de su carrera, comenzaba a funcionar justo cuando ella enfrentaba su batalla más dura.

Emocionante llamada en un momento crítico

Alejandra, quien lidiaba con un diagnóstico de cáncer, escuchó con emoción al físico Eduardo Andrade. Su voz llena de entusiasmo resonó en un ambiente cargado de incertidumbre. «Eso es tu obra», le comentó, generando un instante de alegría que encendió las esperanzas de quienes la rodeaban, según su sobrino Leonardo Patiño, productor del documental “Cartas a Alejandra”.

Un legado brillante desde Veracruz

Alejandra nació en Veracruz, en una familia de inmigrantes libaneses. Su padre, José Teodoro Jáidar, y su madre, Guadalupe Matalobos, inculcaron en ella desde joven un espíritu empresarial y una profunda curiosidad. En su infancia, frecuentó una mina de mercurio, lo que despertó su interés científico, tal como recuerda su hijo.

Desde pequeña, mostró su independencia y tenacidad. Con apenas 15 años, se aventuró a llevar la nómina a los trabajadores de la mina, desafiando los prejuicios de su época que limitaban el papel de las mujeres en el ámbito laboral.

La pionera en Física de México

Con 17 años, Jáidar ingresó a la Facultad de Ciencias de la UNAM, convirtiéndose en la primera mujer en graduarse en Física en el país en 1961. A pesar de la resistencia de su padre, quien inicialmente consideraba que esta carrera era solo para hombres, ella persistió y encontró su camino en un campo dominado por hombres.

En el proceso, defendió con firmeza que su título debía decir «Física» y no «Físico», lo que marcó un hito en la lucha por la igualdad de género en la ciencia.

Un rol inspirador en la comunidad científica

Alejandra no solo tuvo éxito en su formación académica, sino que también abrió las puertas a sus hermanas, demostrando que las mujeres podían sobresalir en la ciencia sin perder su esencia como madres y familiares. Su legado se extendió a todas las mujeres que han seguido sus pasos, inspirando a generaciones enteras.

Durante su carrera, trabajó en varios laboratorios internacionales y fue docente en la misma facultad, dejando huella en cada estudiante que cruzó su camino.

El acelerador de partículas: un sueño cumplido

La UNAM, gracias a la gestión de Jáidar, adquirió un acelerador de partículas que desde 1988 sigue siendo fundamental en el análisis de fenómenos físicos. La donación del acelerador Van de Graaff fue una hazaña que requirió de su capacidad de liderazgo y habilidades de negociación para conseguir los fondos necesarios y asegurar su instalación.

Una voz firme en la divulgación científica

Más allá de su trabajo técnico, Jáidar se dedicó a hacer accesible la ciencia al público general. Fundó la colección «La Ciencia para Todos», que ha inspirado a jóvenes lectores a seguir carreras científicas, desafiando la noción de que la ciencia es un campo exclusivo.

Arturo, su hijo, recuerda su forma de convencer a colegas científicos para que contribuyeran a la divulgación, asegurando que el conocimiento fuera accesible y relevante para todos.

El legado de una vida dedicada a la ciencia

Alejandra Jáidar falleció el 23 de septiembre de 1988, pero su impacto perdura. Su historia es un testimonio de perseverancia y un poderoso recordatorio de que las mujeres pueden conquistar cualquier área, incluidos los campos que históricamente les han sido vedados.

El auditorio de la biblioteca del IFUNAM lleva su nombre, y su legado sigue influyendo en la comunidad científica y en la formación de nuevas generaciones de mujeres en la ciencia.