Una vida en un pulmón de acero: 73 años luchando por respirar

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El Legado de Martha Lillard: La Última Paciente de Polio que Desafió Limitaciones

Martha Lillard, una figura inspiradora y valiente, dejó una huella imborrable en la historia de la poliomielitis en EE.UU. Su vida, marcada por la resiliencia y la creatividad, nos recuerda el impacto que la enfermedad tuvo en generaciones pasadas.

Martha Lillard fue la última paciente de polio en el país que dependió de un pulmón de acero para sobrevivir, y su familia destaca que nunca permitió que la enfermedad la detuviera.

A pesar de estar rodeada por un gran dispositivo metálico durante horas cada día, Lillard encontró formas de disfrutar de la vida. Desde conducir su vehículo hasta sumergirse en la pintura y cuidar de sus beagles, su espíritu indomable la definió.

“Siempre fue resiliente, hallaba maneras de seguir adelante”, compartió su hermana, Cindy McVey.

Lillard, quien residía en Oklahoma, falleció a los 78 años a finales de junio. La causa oficial de su deceso fue el síndrome pospoliomielítico, con complicaciones relacionadas con COVID-19 persistente, según indicó McVey.

Un Embajador de la Esperanza y la Superación

El pulmón de acero, un dispositivo vital en la lucha contra la polio, utiliza un sistema de presión negativa para ayudar a los pacientes a respirar. Miles de personas dependieron de esta máquina tras el auge de la poliomielitis en los años 50, y Lillard lo usó durante más de siete décadas.

Contrario a lo que muchos niños experimentaban, Lillard no tenía miedo del aparato. “Le otorgó nuevas energías y se sentía más viva”, recordó su hermana.

Cuando Lillard fue diagnosticada en la década de 1950, el temor sobre la enfermedad era palpable. A los cinco años, conocía la gravedad de la polio. “Se despertó un día sin poder levantar la cabeza de la almohada y supo al instante lo que tenía”, relató McVey.

Un Ejemplo de Adaptación y Creatividad

Después de pasar un tiempo en el hospital, la familia de Lillard se enfocó en su recuperación. Recibió fisioterapia y trabajó incansablemente para recuperar el uso de su brazo izquierdo y sus piernas.

La familia se comprometió a que Lillard tuviera una vida lo más normal posible. Su tío y su abuelo diseñaron un dispositivo que facilitaba su entrada y salida del pulmón de acero. “Ella podía realizar actividades que la mayoría de los pacientes no podían”, explicó McVey.

Además, adaptaron un vehículo para que Lillard pudiera conducir, colocando el volante en su falda y diseñando controles accesibles.

Artista prodigiosa y amante de la tecnología, Lillard cultivó una gran curiosidad, incluso sosteniendo conversaciones con su compañero de más de 20 años, Baha Salh, quien se unió a ella este año tras mudarse desde Egipto.

Un Recordatorio sobre la Poliomyelitis

La poliomielitis, que afectó principalmente a niños, fue devastadora durante el siglo XX. A nivel mundial, 1 de cada 200 infecciones por este virus resulta en parálisis irreversible.

Desde que se introdujo la vacuna en 1955, la enfermedad fue erradicada en EE.UU. en 1979, gracias a una fuerte campaña de vacunación. Sin embargo, el resurgimiento de la reticencia a la vacunación pone en riesgo este logro.

Los comentarios de algunos funcionarios de salud en EE.UU. sugiriendo que las vacunas deberían ser opcionales generan preocupación. “La polio desfigura, incapacita y atrapa a las personas. La teníamos bajo control, pero ahora hay quienes se rehúsan a vacunar a sus hijos”, expresó McVey, recordando con dolor los retos que enfrentó su hermana.

Lillard contrajo polio el año anterior a la disponibilidad de la vacuna. “Tuve una amiga que participó en las pruebas de la vacuna en el año en que Martha se contagió. Estuvo tan cerca”, concluyó McVey.