Título: El alto costo oculto de cargar nafta en Córdoba: ¿Dónde van nuestros impuestos?
Bajada: Cada vez que los cordobeses llenan el tanque de sus vehículos, más del 40% de lo que pagan se destina a impuestos. Un reciente informe revela la compleja trama detrás de estos costos que afectan el bolsillo de las familias.
En Córdoba, cada vez que un conductor carga combustible, se lleva una sorpresa al conocer que más de cuatro de cada diez pesos que abona corresponde a impuestos y no al costo del nafta. Un estudio del Observatorio Social de Petroleros de Córdoba, perteneciente al Sindicato Petrolero (SinPeCor), revela que, con la nafta Súper a $2.100 el litro, el peso impositivo es del 40,9%. Esto se traduce en que, al llenar un tanque de 50 litros, el contribuyente paga alrededor de $43.000 en impuestos.
<h2>El desglose impositivo</h2>
<p>El peso de la carga tributaria está compuesto principalmente por dos impuestos nacionales: el <strong>ICL (Impuesto a los Combustibles Líquidos)</strong> y el <strong>IDC (Impuesto al Dióxido de Carbono)</strong>, que suman el 22,3% del precio del combustible. Aunque estos tributos son visibles en el ticket de compra, otros impuestos como el <strong>IVA</strong>, que suma un 10,8%, y un 7,8% adicional por <strong>Ingresos Brutos</strong> y tasas municipales, no están desglosados, lo que dificulta su visibilidad.<strong> Estos impuestos se aplican aunque no aparezcan en el comprobante.</strong></p>
<h3>La actualización constante de los impuestos</h3>
<p>Es importante destacar que el <strong>ICL</strong> y el <strong>IDC</strong> se actualizan cada tres meses de acuerdo con la inflación, con lo que el impacto en el precio del combustible es inmediato sin necesidad de discusión legislativa. Esto contrasta con los salarios, que muchas veces no logran seguir el ritmo de los precios.</p>
<h2>Destinos de la recaudación: un dilema</h2>
<p>Durante febrero de este año, la recaudación por impuestos al combustible alcanzó un histórico de <strong>$535.694 millones</strong>. Aunque se supone que estos fondos están destinados al mantenimiento de rutas y al medio ambiente, la realidad es distinta y preocupante. Un 28,69% se destina a <strong>Anses</strong> para el sistema jubilatorio, y un monto similar se utiliza para subsidiar el transporte público, siendo la mayoría de estos subsidios concentrados en el Área Metropolitana de Buenos Aires.</p>
<h3>Impuestos a fondo perdido</h3>
<p>De los fondos recaudados, sólo un 10,40% se utiliza para el mantenimiento de las rutas, mientras que el resto queda en el Tesoro Nacional. Esta administración oscura de recursos genera descontento, especialmente cuando la obra pública está estancada.</p>
<h2>Doble carga impositiva</h2>
<p>El informe además destaca una duplicidad en los impuestos, ya que tanto la <strong>Provincia</strong> como el <strong>municipio</strong> cobran tasas sobre el mismo litro de combustible. Este solapamiento obliga a los ciudadanos a pagar dos veces por el mismo servicio: el arreglo de las rutas.</p>
<h3>Más impuestos en el peaje</h3>
<p>La situación no mejora cuando se trata de los peajes: quienes utilizan las autopistas enfrentan un 26% de impuestos en su tarifa, lo que vuelve a reflejar una carga tributaria agregada que sigue sin traducirse en mejoras visibles en la infraestructura.</p>
<h2>Un llamado a la reflexión</h2>
<p>El panorama que presenta el informe es claro: los constantes impuestos al combustible y su distribución ineficaz no solo afectan el bolsillo de los ciudadanos, sino que también ponen en duda la calidad de los servicios públicos prometidos por estas contribuciones.</p>
<p>La necesidad de revisar la carga impositiva que soportan los combustibles es urgente, especialmente considerando su impacto en toda la cadena productiva.</p>

