De París a Caballito: La Historia de Johan y su Panadería Co-Pain
Con el aire perfumado de croissants y baguettes, Johan Cymermann comparte su travesía que lo llevó de las calles parisinas a la ciudad porteña. Co-Pain, su panadería, se ha convertido en un referente para los amantes de la gastronomía francesa.
Un Viaje Inesperado desde Francia
Johan Cymermann, originario de París, recuerda con nostalgia su infancia en una familia de raíces árabes y judías, donde cada comida era una celebración de sabores variados. Esa conexión con la cocina y la pasión por la buena comida lo llevaron en 2006 a cruzar el océano hacia Argentina. «Elegí Buenos Aires por su clima cálido y su gente acogedora,» rememora, aludiendo a sus días como joven aventurero.
El Inicio de Co-Pain
Al llegar, Johan se enamoró no solo de la ciudad, sino también de Silvana, quien se convirtió en su pareja. Tras años de trabajo en el sector inmobiliario, la idea de abrir su propia panadería comenzó a tomar forma. En 2015, tras una fortuita conversación en una panadería cercana, decidió comprar el fondo de comercio de un local que estaba en venta.
El Camino Hacia el Éxito
Los primeros años fueron un desafío constante. Johan se enfrentó a la necesidad de aprender a hornear y gestionar su negocio desde cero. Gracias a su dedicación, pronto Co-Pain comenzó a ganar popularidad, expandiéndose a restaurantes y cafeterías locales. «Hoy, más del 60% de nuestra producción va a abastecer a terceros,» explica con orgullo.
La Esencia Franco-Argentina de Co-Pain
La oferta de Co-Pain es un elegante cruce entre la tradición francesa y los sabores argentinos. «Mantenemos recetas tradicionales, pero siempre con un toque local,» dice Johan. Desde medialunas hasta palmeritas, su menú se ha adaptado a los gustos del público argentino.
Un Éxito en el Corazón de Buenos Aires
El aroma de pan fresco sigue atrayendo a clientes de todas las edades y profesiones. Entre ellos, figuras del espectáculo que han hecho de Co-Pain un punto de encuentro. Johan, a mitad de camino entre la tradición culinaria francesa y el amor por su nueva patria, ha encontrado su lugar en la gastronomía argentina, transformando su sueño en una deliciosa realidad.

