BBC investiga la escuela iraní donde murieron 120 niños en un ataque vinculado a EE.UU.

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Tragedia en Minab: Una escuela devastada y un lamento que resuena en Irán

Un ataque aéreo ha dejado huellas imborrables en la ciudad de Minab, donde un día normal se transformó en una de las peores tragedias del conflicto entre Irán y el Occidente, cobrando la vida de 120 niños. La historia de Amaineh Nademi, una maestra que vio desmoronarse su mundo, revela la devastación que envuelve a esta comunidad.

La desgarradora escena de una escuela destruida

Amaineh Nademi camina por los escombros de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, donde impartía clases a sus alumnos. Lo que quedaba de este lugar, lleno de color y vida, ahora es solo un cúmulo de ruinas. Es difícil reconocer las aulas que alguna vez estaban adornadas con globos y flores. La imagen de los pupitres y sillas infantiles ha quedado grabada en su mente, magnificando el dolor de la pérdida.

El 28 de febrero, un ataque transformó la tranquilidad de una mañana de sábado en un escenario de horror. Un total de 156 vidas se apagaron, de las cuales 120 eran niños que exploraban el mundo en su primer grado. Amaineh recuerda los momentos previos al impacto, la normalidad que hasta ese instante reinaba en el colegio.

Una explosión que cambió todo

La maestra rememora cómo la jornada escolar había comenzado con la recitación del Corán. Fue poco antes de que la directora ordenara el cierre del colegio. Con solo cinco de sus alumnas presentes, Amaineh escuchó la primera explosión. Al buscar a sus estudiantes, una segunda explosión la lanzó al aire; el polvo y el humo lo cubrieron todo.

Las secuelas del ataque fueron devastadoras: no solo se perdió la vida de niños inocentes, sino que se evidenció el desamparo de una comunidad que había ido a estudiar, a aprender y a crecer. «La escuela ahora huele a muerte y dolor», dice Amaineh, aún en shock por lo sucedido.

Rescatistas y el clamor de las familias

Los rescatistas llegaron rápidamente, pero el panorama que encontraron era desolador. Reza Besharati, de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, describe cómo muchos padres llegaron sin zapatos, buscando desesperadamente a sus hijos. La angustia era palpable en el aire, mientras cada familia clamaba por la recuperación de sus seres queridos.

A medida que buscaban entre los escombros, los rescatares se enfrentaron a una imagen desgarradora: cuerpos desfigurados y fragmentos de la infancia truncada. La identificación se volvió un proceso angustioso para las familias, que solo podían reconocer a sus seres queridos a través de las prendas y objetos personales.

Un ataque rodeado de controversia

A medida que surgieron más detalles sobre el ataque, la culpa fue dirigida por autoridades estadounidenses a Irán, sin presentar pruebas concretas. La investigación comenzó a desenredar una compleja red de eventos que evidenciaban que el ataque podría haberse dado por errores en la inteligencia militar. La escuela, que alguna vez fue un refugio de aprendizaje, fue tristemente catalogada como parte de un objetivo militar por confusiones de información.

La memoria de quienes no volverán

Cada tarde, las familias se congregan en el cementerio cercano a la escuela, donde descansan los cuerpos de los pequeños y maestros que soñaban con un futuro. Masoumeh, madre de una de las víctimas, comparte su pena: “Mi hija quería ser maestra. Ella solo había ido a estudiar”. Su voz se quiebra, reconociendo el dolor que aún pesa en la comunidad.

La tragedia de Minab resuena más allá de sus fronteras, revelando un lado oscuro de los conflictos bélicos donde las consecuencias afectan a los más vulnerables. La guerra ha dividido a la sociedad iraní, pero la memoria de esos niños es un llamado urgente a reflexionar sobre el costo humano de la violencia y el sufrimiento.