Bullrich y Sturzenegger insisten en reformar la compra de tierras por extranjeros

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La Controversial Modificación de la Ley de Tierras: La Libertad Avanza Busca Votos Clave

El Senado argentino puede estar de receso, pero el movimiento político no se detiene. La Libertad Avanza centra sus esfuerzos en obtener los votos necesarios para la aprobación de la polémica modificación sobre la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, programada para el 6 de agosto. Sin embargo, el escenario es incierto, especialmente en torno a los límites de compra de tierras por parte de extranjeros.

Un Proyecto en la Mira

El plan impulsado por Javier Milei está generando resistencias, especialmente en el aspecto que altera la normativa actual sobre la adquisición de tierras por extranjeros. Este debate ha fracasado en varias ocasiones en la Cámara alta, pero desde el bloque liderado por Patricia Bullrich aseguran que el núcleo del proyecto permanecerá intacto: “Ese tema se mantendrá como está, porque es fundamental para la reforma”, señalaron a fuentes cercanas.

Antecedentes de Rechazo

Los intentos previos de discutir esta ley han sido desalentadores, con tres intentos fallidos debido a controversias en torno a figuras como Manuel Adorni. El cuarto intento se produjo tras el triunfo de Argentina en el Mundial, cuando se sugirió que las provincias pudieran establecer sus propias regulaciones sobre ventas de tierras.

El ministro de Transformación y Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, planteó dudas sobre la redacción del artículo, lo que generó inestabilidad entre los aliados del oficialismo, especialmente tras el reciente debate y la presión por el tema de la soberanía.

Un Debate en Suspenso

Bullrich ha solicitado postergar el debate hasta el 6 de agosto y días después, se reunió con Sturzenegger para llegar a un consenso. “Aceptó las modificaciones, y aclaramos sus dudas. Aportamos una perspectiva más federal sobre el uso de la tierra”, comunicó la senadora.

A pesar de estas reuniones, los aliados aún no están completamente convencidos del proyecto. Algunos temen que su aprobación les genere rechazo en sus provincias, mientras que otros condicionan su apoyo a negociaciones con sus respectivos gobernadores.

Las Razones de la Insistencia

Bullrich defiende la eliminación de límites para la compra de tierras como un asunto de derechos. Sin embargo, al analizar el panorama de la extranjerización, surge la pregunta de qué intereses están realmente en juego. El **Observatorio de Tierras de la UBA** informó que, a nivel nacional, hay cerca de 13 millones de hectáreas en manos de extranjeros, representando solo el 5% de la superficie total del país.

En varios departamentos, la situación es alarmante, con más del 15% de tierras en manos extranjeras, generando preocupación entre los habitantes de las zonas más vulnerables. Esto señala un interés en eliminar los limitantes, debido a que en áreas estratégicas ya se han superado los topes permitidos.

Conflictos Locales y Sus Consecuencias

Las discusiones entre aliados revelan un clima de tensión en el Senado. Por ejemplo, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, se opone a la ley, destacando que la mayoría de las fronteras provinciales limitan con Brasil y Paraguay, lo que podría poner en riesgo los recursos naturales. Su antiguo mentor, Carlos Rovira, en cambio, apoya la iniciativa de Milei.

Los senadores de Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, se encuentran en una posición complicada, tratando de equilibrar intereses opuestos en sus votaciones previstas para el 6 de agosto.

El Reto Final

Con la fecha límite acercándose, los libertarios aún no han claudicado en su búsqueda de apoyo. La posibilidad de que las provincias establezcan sus propias regulaciones sigue siendo un punto complicado en el debate, y se considera un tema sensible tanto para la oposición como para los especialistas en la materia.

La situación avanza hacia el 6 de agosto sin un panorama claro para la aprobación del proyecto. Mientras tanto, el ambiente político continúa agitado a medida que se realizan negociaciones en segundo plano para asegurar el futuro de una reforma que ha generado tanto apoyo como rechazo.