Vino Argentino: El Malbec y Nuevas Cepas en la Carrera por el Mercado Internacional

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El Malbec y más: el futuro prometedor del vino argentino en el mercado global

El vino argentino se encuentra en una encrucijada que puede llevarlo a nuevas alturas en el ámbito internacional. Para lograrlo, será esencial potenciar la popularidad del Malbec al tiempo que se diversifica la oferta con cepas menos tradicionales.

José Luis Belluscio, experto en la industria vitivinícola, enfatiza la importancia de combinar la fuerza del Malbec con una variedad más amplia de vinos para consolidar la presencia argentina en el mundo. Según él, la clave está en mantener la esencia del Malbec mientras se abraza la diversidad vitivinícola del país.

El Malbec: símbolo de potencial y diversidad

“El camino del Malbec no ha terminado”, asegura Belluscio. Aunque algunos cuestionan su atractivo en el mercado exterior, él cree que el país todavía tiene mucho que ofrecer gracias a su variada geografía y métodos de vinificación.

El especialista apuntó a la falta de impulso comercial en los últimos años, destacando que la pandemia ha impactado, pero no debe ser la excusa para descuidar la promoción del vino argentino en el exterior.

Nuevas cepas para un mercado más amplio

Belluscio menciona otras variedades que podrían enriquecer la oferta nacional: Bonarda y Cabernet Sauvignon. Con más de 16,000 hectáreas de Bonarda plantadas, él considera que estos varietales pueden generar vinos de alta calidad y competir en el mercado internacional. “¿Por qué no probar con ellas?”, se pregunta, sugiriendo que esta diversificación podría enriquecer la identidad vitivinícola argentina y atraer a consumidores en busca de nuevas experiencias sin sacrificar calidad.

Estrategias comerciales para el futuro

Frente a la actual baja en el consumo interno, Belluscio recomienda a las bodegas concentrar sus esfuerzos en un número limitado de etiquetas. “Menos es más”, afirma, argumentando que las bodegas deben enfocar su producción en líneas específicas, considerando su volumen de producción.

En el paisaje actual, los consumidores tienden a preferir marcas consolidadas y etiquetas tradicionales. “La gente busca las etiquetas clásicas de bodegas grandes”, subraya, advirtiendo contra la trampa de los proyectos vitivinícolas mal planificados.

“Antes de invertir, es crucial entender qué va a querer el consumidor”, sentencia Belluscio, y destaca la necesidad de una planificación comercial estratégica que preceda a cualquier inversión en infraestructura.