El desgarrador adiós de la familia de Juana Mailén Antonich tras su asesinato en Mar del Plata

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Tragedia en Mar del Plata: La Familia de Juana Mailén Antonich Exige Justicia

El dolor por la muerte de Juana Mailén Antonich, una joven de 24 años asesinada en las playas del sur, se siente en cada rincón de Mar del Plata. Su madre, María, no solo está velando a su hija, sino que también asume la responsabilidad de cuidar a sus dos nietas, quienes quedaron huérfanas tras este horrendo crimen.

Un Desgarrador Adiós

Este lunes, el velatorio de Juana se convierte en el centro del luto familiar. María, con lágrimas en los ojos, comparte su angustia y señala a la Policía por su ineficiencia en la investigación. “Hoy mis nietas se encuentran sin su mamá”, lamenta, revelando sus planes de llevar a las menores, de 1 y 6 años, a vivir con ella en Buenos Aires.

Una Abuela Fuertemente Determinada

Desde su hogar, a 400 kilómetros del lugar del crimen, María sueña con criar a las niñas como lo hizo con su hija: “Quiero que estén bien, fuertes y educadas”, explica. Las pequeñas han manifestado su tristeza de maneras desgarradoras; la mayor, de seis años, le preguntó: “Abuelita, a mi mamá la mataron”. María siente que debe ser el pilar de la familia en este momento difícil.

Frustraciones y Acusaciones

La madre de Juana expresa su indignación por la falta de respuesta de las autoridades. Asegura que tuvieron que recorrer varias comisarías antes de que les tomaran la denuncia por la desaparición de su hija. Informes policiales indican que la denuncia se registró la madrugada del domingo, poco antes del hallazgo del cuerpo.

Hallazgos Inquietantes

La familia señala que fueron ellos quienes encontraron el cuerpo de Juana, cubierto con una frazada en la playa. Además, afirmaron haber visto a dos hombres quemando su ropa en un tacho de basura, lo que despierta más preguntas sobre la investigación.

Demandas de Justicia y Revelaciones

María señala que no le permitieron ver el cuerpo de su hija antes del velatorio, lo que intensificó su dolor. Al abrir el ataúd, describió las lesiones que presentaba: “Tiene el tabique quebrado, está hinchada y tiene rajaduras en la cabeza, como si le hubiesen pegado con un pedazo de madera”.

Un Tercer Implicado en la Mira

La madre también menciona que hay un tercer involucrado que quedó libre. Este individuo, conocido como Valentín, supuestamente llevó a Juana en su auto hasta el lugar donde fue asesinada. María cuestiona su versión de los hechos: “Si él era su novio, ¿por qué no apareció cuando la buscábamos?”, se pregunta, junto con su familia que insiste en que el remisero no está siendo tratado como un sospechoso.

Un Eco de Desconfianza

Luis, el tío de Juana, refuerza la preocupación familiar, señalando que no comprenden por qué no se apresuran en detener al remisero. “Hay cosas que no me cierran de él”, asegura, expresando incredulidad ante el comportamiento del sospechoso. Desde su perspectiva, hay una conexión entre el remisero y uno de los serenos detenidos y teme que la verdad pueda escapar.