InicioPoliticaAlejandro Eugenio: El hijo oculto de Videla en el Pabellón 7

Alejandro Eugenio: El hijo oculto de Videla en el Pabellón 7

La Historia Oculta de Alejandro Videla: Un Hijos Invisibles en la Dictadura Argentina

La vida de un joven que vivió en las sombras del poder

La figura de Alejandro Eugenio Videla, hijo del dictador Jorge Rafael Videla, se mantuvo en secreto durante años. Su vida, marcada por la discapacidad, expone las contradicciones de una familia que intentó proyectar una imagen de normalidad en un contexto político sombrío.

La familia de Jorge Rafael Videla, quien lideró la última dictadura militar argentina, presentaba una fachada de armonía y unidad. Sin embargo, en su hogar vibraba un eco diferente: Alejandro, nacido en octubre de 1951, enfrentó desde pequeño significativos desafíos debido a su discapacidad, una carga que la familia no pudo ocultar del entorno. Con una combinación de oligofrenia profunda y epilepsia, su vida estuvo rodeada de tensiones que afectaron a toda la familia.

Videla en misa
La relación de Videla con la Iglesia fue objeto de sus diversas entrevistas.

Desde sus primeros meses, los signos de retraso en su desarrollo se hicieron evidentes. A pesar de su crecimiento físico, encarnó una realidad que desdibujaba la narrativa de perfección que la familia intentaba mantener. Registros médicos posteriores dictaminaron que Alejandro jamás alcanzaría una autonomía básica, manteniendo una edad mental comparable a la de un niño de cinco años.

Se susurra que la causa de su discapacidad podría haberse gestado en el vientre de su madre, Alicia Raquel Hartridge. Existen teorías que apuntan a una intervención quirúrgica durante el embarazo, donde los anestésicos de la época, pertinaces en sus efectos desconocidos, podrían haber afectado el desarrollo cerebral fetal.

Alicia Hartridge y Jorge Rafael Videla
Alicia y Jorge Rafael Videla, un vínculo entrelazado por la historia.

Manejo Familiar del Silencio

En Hurlingham, la familia improvisó un cuarto acolchonado para proteger a Alejandro durante sus crisis convulsivas, reflejando la falta de atención médica adecuada en Argentina durante los setenta. A pesar de sus esfuerzos por manejar la situación, Videla buscó atención especializada en Estados Unidos en 1956, y las noticias fueron desalentadoras: los médicos afirmaron que la condición de su hijo era grave y requería internación.

Antes de trasladarlo a una institución psiquiátrica, Alejandro pasó un tiempo en una casa de catequesis en Morón, donde fue atendido por dos religiosas, Alice Domon y Léonie Duquet, quienes se convirtieron en figuras clave en su vida, brindándole el cuidado y la contención que su familia no podía proporcionar.

50 Aniversario Dictadura Militar
Las instituciones de salud mental de la época eran gestionadas en su mayoría por órdenes religiosas.

La Vida en Colonia Montes de Oca

Sin embargo, la situación se volvió insostenible y Alejandro fue finalmente internado en la Colonia Nacional “Dr. Manuel Montes de Oca” en la década de 1960. Este establecimiento psiquiátrico representó un espacio donde los «invisibles» de la sociedad estaban atrapados en un sistema que los aislaba del mundo exterior.

Alejandro fue asignado al Pabellón 7, donde los diagnósticos de oligofrenia profunda definían su vida. Con un estado mental deteriorado que lo aislaba de sus padres, se convirtió en uno más en un sistema que evitaba reconocer su individualidad.

El psiquiatra Gabriel Fraticola describió cómo estos pacientes viven en un mundo donde la comunicación se torna casi inexistente, empujando a muchos a un estado más primitivo e instintivo, lo que dificultaba su comprensión tanto por parte de la sociedad como de la medicina de entonces.

La Colonia Montes de Oca
La Colonia Montes de Oca fue fundada como un refugio para quienes la sociedad no sabía integrar.

A pesar de la rigidez de su padre, las visitas de Videla marcaban una diferencia palpable en el ambiente de su hijo. Mientras mantenía una fachada de normalidad, su condición generaba tensiones bajo el manto del secreto familiar.

Un Desenlace Trágico

La muerte de Alejandro en junio de 1971, a los 19 años, dejó una huella imborrable en la familia Videla. A pesar de que la causa oficial fue un paro cardíaco, las circunstancias de su vida plantean interrogantes sobre la salud física y emocional de un joven que vivió relegado y apartado, incluso dentro de su propio hogar.

Alicia Hartridge, en su dolor, describió a Alejandro como un “ángel”, acusando a la prensa de atentar contra la imagen familiar. Jorge, en su visión distorsionada, consideraba su discapacidad como una prueba divina, destinada a fortalecer su espíritu en un contexto de represión y ocultamiento.

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

Most Popular

Recent Comments