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Aumenta el consumo de pornografía en Argentina

Aumenta el consumo de pornografía en Argentina

Puede que a nadie sorprenda un aumento del consumo de pornografía durante el confinamiento que se produjo durante los meses más duros del coronavirus. La soledad y el aislamiento son causas lógicas para recurrir a este tipo de ocio para adultos. Lo que sí puede sorprender un poco más es que se trató de incremento de nada menos que el doble solo en el último año, según la plataforma de servicios pornográficos y mítico emporio del entretenimiento erótico Hustler

La tendencia del interés progresivo por el porno ya se venía sosteniendo en los últimos años. La calidad de los videos que se ofrecen en internet, la intimidad, anonimato y seguridad que ofrecen las nuevas plataformas digitales de pornografía permiten a los usuarios la tranquilidad de poder disfrutar cuanto se quiera de este ocio para adultos. Pero ha sido en el periodo de cuarentena cuando los videos porno se han colocado como el gran objeto de deseo de una explosión de usuarios.

¿Qué ha cambiado en Argentina en relación al Porno?

Argentina ha sufrido un cambio notable en relación a la percepción que tiene de la pornografía. Ya no representa ese tabú, siniestro y pecaminoso de hace un par de décadas. La curiosidad y el respeto ha ido ganando territorio a esta forma de entretenimiento desde que internet hizo su aparición.

En la actualidad, no solo los solteros, casados o divorciados, indagan en la red buscando nuevos espacios dentro del porno que consigan despertar sus instintos y saciar sus fantasías eróticas. Cada vez más mujeres se atreven, dejando atrás todo tipo de complejos y temores, a buscar en formato video aquello que puede despertar nuevos gustos sexuales o satisfacer lo que les hace disfrutar.

La pornografía nace con la firme convicción de poder cumplir con cualquier tipo de deseo sexual. Los que la utilizan quieren alcanzar un tipo de autosatisfacción, su propio clímax sin tener que dar explicaciones. Afortunadamente, los argentinos han abierto esta puerta al placer, sin temor a la crítica, a los viejos y absurdos tabús impuestos por creencias y políticas. La pornografía en Argentina tiene un sabor a libertad, a independencia y puro entretenimiento.

El control de la pornografía en Argentina

Una vez superada las ideas de prohibiciones por cuestiones religiosas o por una educación anticuada donde se trata de ir en contra de la propia naturaleza, muchos dudan de usar la pornografía por tener unas connotaciones de explotación de mujeres a manos de mafias.

En este sentido, se debe aclarar que esta industria no tiene ninguna relación con prácticas ilegales o mafiosas, que las mujeres y hombres que trabajan en ellas no están sometidos ni obligados a nada que ellos mismos no quieran.

Para cada acción pornográfica se exigen regulaciones y existen limitaciones para algunos temas. Valga como ejemplo de limitaciones la prohibición de cualquier contenido con niños, animales y nada que demuestre, enseñe o donde se intuya algún tipo de violencia física. La industria en este sentido es muy escrupulosa y respetuosa, aunque siempre hay gente que se sale de la norma, producciones que están perseguidas por la ley y pueden ser sometidas a penas económicas o de prisión.

La pornografía ofrece beneficios a sus usuarios

Este modelo de ocio privado también ha sufrido una dura persecución en un sentido pseudo científico, escuchándose voces de lo contraproducente que es ver pornografía. Sin embargo, esto no es cierto, de hecho, tiene repercusiones positivas tanto para el individuo que la consume como en términos generales para la sociedad en su conjunto.

En el ámbito social

Según los expertos, desde que existe el porno de manera accesible, las calles son más seguras, los depredadores sexuales y violadores, al tener acceso a internet pueden calmar sus impulsos, por lo que es menos probable que cometan un crimen sexual. Así mismo, esta teniendo un peso notable en la liberación femenina y en la aceptación de la homosexualidad. Por último, nadie puede poner en duda que representa un paso muy importante para la libertad de expresión y la libertad de acción en general.

En el ámbito de la intimidad

Consumir sexo virtual forma parte de la educación, de una formación erótica que puede llevarse a cabo en la intimidad. La pornografía está cambiando la forma en la que se entiende el sexo y también se practica, volviéndolo más excitante e intenso.

Esta formación y la reducción en la necesidad de buscar consuelo sexual en compañía (prostitución) también ha servido para disminuir la probabilidad de contagiarse con alguna enfermedad transmisión sexual (ETS), como la gonorrea o la sífilis.

Por supuesto, el consumidor de pornografía se libera, se siente con más espacio donde dirigir sus instintos, es una herramienta que logra que se tenga una vida sexual mucho menos reprimida. Aquellos que no tienen una necesidad imperiosa de verlo, sino que acuden a este tipo de ocio esporádicamente, tienen vidas sexuales más saludables y placenteras.

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