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¿Cómo elegir la leche de fórmula ideal para un bebé?

¿Cómo elegir la leche de fórmula ideal para un bebé?

En el mercado hay muchas alternativas para complementar la alimentación de un infante en sus diferentes etapas de crecimiento. A la hora de decidir lo ideal es estar informados sobre qué valores buscar en la etiqueta antes de decidirse, siempre con asesoría del médico especialista

La leche materna es siempre la primera y mejor alternativa para alimentar al bebé de forma exclusiva durante al menos los primeros seis meses de vida, recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). En diferentes etapas de crecimiento el bebé puede requerir el apoyo o complemento de leche de fórmula por algunas razones.

La lactancia materna por sí sola aporta los nutrientes y la protección que requiere el bebé en los primeros meses, no obstante la posibilidad de optar por la leche fórmula debe estar destinada a asegurar la correcta nutrición del infante; sobre todo en el caso de madres que no pueden amamantar u opten por no hacerlo, también si el pequeño presenta alergias o algún tipo e intolerancia.

Fórmulas especiales

Existe una gran variedad de leches de fórmula divididas según la edad y algunas especiales como la leche sin lactosa para bebes intolerantes, las hipoalergénicas y las que están dirigidas a bebés con problemas de digestión (anticólico, antiregurgitación y antiestreñimiento).

La intolerancia a la lactosa se da cuando el bebé dificultades para procesar el azúcar natural que forma parte de la leche en general. Se manifiesta con malestar y cólicos y la pancita inflamada, deposiciones aguadas, reflujo y vómito. Puede confundirse con otras afecciones digestivas, por lo que no se recomienda autodiagnosticarla, hay que acudir al médico. Caso similar ocurre con la alergia a la proteína de la leche, o en problemas digestivos.

El tipo de fórmula a comprar dependerá de la condición del bebé y será el médico especialista el que ayudará a definir la que más conviene en el caso que el niño requiera una alimentación especial.

No hay una manera mágica para dar en el primer intento con la fórmula idónea para un bebé, por lo que en algunos casos tocará probar varias alternativas.

Alternativas para cada etapa

Es natural tener dudas sobre la mejor manera de alimentar al bebé. Lo ideal es alargar la lactancia materna hasta la primera infancia con el fin de brindarle al niño las fuentes de energía y proteínas necesarias para su crecimiento y para protegerlo de enfermedades. En la web de Alula se encuentran respuestas a las principales preguntas y temores que tienen los padres para garantizar el buen desarrollo lactante.

Hay leche de fórmula para prematuros y bebés de bajo peso que tienen aportes de minerales y calorías adicionales para que el bebé adquiera el peso normal, para niños que nacen con talla y peso estándar hay fórmulas de inicio, o de continuación.

Las fórmulas de inicio o etapa 1 (0 a 6 meses) que son aquellas que se dan en sustitución de la lactancia materna en casos extremos en los cuales la madre está imposibilitada de dar pecho o combinada con el proceso de amamantar (lactancia mixta). En el último caso se da cuando el niño no queda satisfecho solo con la leche materna.

Antes de los seis meses no se recomienda que los bebés consuman alimentos sólidos u otro complemento, ni siquiera agua, solo leche materna o de fórmula. Esto se debe a que en los primeros meses el niño tiene desarrollados los instintos de búsqueda, succión y el deglutir. Además, el estómago del bebé está en formación y no es recomendable experimentar con los alimentos.

De los seis meses en adelante se les da a los niños la leche de fórmula de continuación o seguimiento (etapa 2) que se complementan con alimentos sólidos como papillas o jugos de frutas, en cantidades moderadas para evitar la obesidad infantil.

Hay opciones fórmulas para niños entre uno y tres años (etapa 3), elaboradas especialmente para complementar la dieta diaria, pues contiene hierro y el calcio que se requieren para que los huesos crezcan. También hay preparados para niños que no comen bien o lo hacen muy lento.

¿De vaca o vegetal?

El 80% de las leches de fórmula están elaboradas a base de leche de vaca que son toleradas por la mayoría de los bebés, pues son modificadas para que parezcan lo más posible a la humana. Hay fórmulas fortificadas con hierro, además de otros minerales y vitaminas. En la mayoría de los niños no causa problema su consumo (cólico, alergia, intolerancia), pero para aquellos casos de rechazo, se opta por las fórmulas especiales.

En el mercado también se encuentran leche de fórmula a base de soja que se utiliza como sustituto a la leche de vaca y es una de las alternativas en los casos de intolerancia a la lactosa. Tiene contenido de vitamina E, ácidos grasos omega 3 y bajo contenido de colesterol, no obstante su aporte en calcio es pobre.

Está la alternativa de fórmulas con hidrolizado de proteína de arroz que es más digestiva y se considera más suave que las de vaca y de soja y generalmente se ofrece como opción a los niños con alergia a la proteína de la vaca.

¿Qué buscar en una leche de fórmula?

Existen varios aspectos a los que se debe estar atento al momento de comprar una leche de fórmula para asegurarse que aporte la nutrición que necesitan los niños en etapa de desarrollo. Deben incluir hierro, calcio, vitamina C, D, además de otros nutrientes. Cuando se trata de fórmulas para bebés con alguna carencia el aporte se indica en el empaque. El pediatra hará indicaciones de ser necesario.

Se debe estar atento al importe de proteína por cada 100ml que varía según la marca. Lo recomendable es que tenga más de 1g de proteína por cada 100 kilocalorías, debido a que la leche materna contiene 1,3g. No se recomienda una carga excesiva de proteínas pues fomenta la obesidad.

En cuanto al índice de grasa, lo aconsejable es que tenga 3,8g por cada 100ml, que es el valor que contiene la leche materna y que implica el 30% de las calorías totales. Generalmente son grasas vegetales.

Lo recomendable es que los carbohidratos sean lactosa, que es un componente natural en los mamíferos, con la excepción de los bebés que no toleren este componente, aunque también pueden agregarse glucosa o dextrinomaltosa. Lo aconsejable es la presencia de 8-12 g. por 100 kcal. Es preferible siempre elegir leche de fórmula sin azúcar añadida.

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