Transformando el Rol del Estado: De Administrador a Regulador en el Mercado Argentino
En Argentina, el verdadero desafío en la regulación de mercados no radica en la falta de leyes, sino en una confusión esencial sobre la función del Estado. ¡Descubre cómo cambiar esta dinámica puede beneficiar la economía!
En el contexto argentino, los problemas regulatorios suelen ser malinterpretados. En lugar de administrar mercados, el Estado debería enfocarse en regularlos efectivamente.
La Diferencia entre Regular y Administrar
Regular no significa dirigir. La regulación debe limitarse a establecer reglas claras, objetivas y estables, supervisar su cumplimiento y actuar solo cuando surjan riesgos sistémicos. Por el contrario, administrar implica tomar decisiones sobre quién participa en el mercado, cómo se compite y qué riesgos se pueden asumir, lo cual a menudo se hace sin la información necesaria y con efectos imprevistos.
Un Ejemplo Clarificador: El Sector Asegurador
El sector asegurador ilustra esta confusión de manera contundente. Durante años, la autoridad reguladora ha ido más allá de la supervisión de la solvencia y la conducta, condicionando la oferta, los canales de comercialización y, de forma indirecta, los precios. Esto ha resultado en un sistema que está sobre- regulado, pero que carece de protección efectiva.
Consecuencias Visibles de una Regulación Errónea
Las consecuencias son evidentes: baja penetración del seguro, primas elevadas, contratos rígidos y una judicialización crónica que ha pasado a ser parte del funcionamiento normal del sistema. La regulación no cumple su objetivo de prevenir riesgos, y las decisiones judiciales intentan corregir problemas que no fueron debidamente manejados.
Recurrentes Problemas en Otros Sectores
Este escenario no se limita al sector asegurador; se observa también en otras industrias reguladas. Cuando el Estado adopta un rol de administrador, desplaza al mercado de su función principal: asignar recursos y gestionar riesgos. Esto lleva a un debilitamiento de la competencia y un aumento en los conflictos.
Una Judicialización Crónica como Síntoma
Un claro indicio de la falla en el modelo es la judicialización crónica. Recurrir al conflicto judicial como principal medio de protección no necesariamente significa un sistema más sólido, sino que señala falencias en el diseño regulatorio. Las demandas judiciales se convierten en un parche para deficiencias que deberían haberse prevenido.
Lecciones de Experiencias Internacionales
Los sistemas regulatorios más efectivos no son aquellos que más intervienen, sino los que establecen reglas simples, supervisión técnica y mecanismos de corrección temprana. En el ámbito de los seguros, esto se traduce en un enfoque que prioriza la solvencia real y la gestión de riesgos, en lugar de controles formales y autorizaciones arbitrarias.
Reformando el Modelo Mental del Estado
Fomentar un cambio desde un Estado que administra hacia uno que supervisa con criterios técnicos y normas claras no implica menos protección, sino una protección más eficaz. Esta transformación es esencial para reducir la conflictividad y fomentar el desarrollo.
El reto consiste en redefinir el propósito de la regulación norma, no en agregar más reglas que mantengan el modelo obsoleto.
*Contador público, consultor especialista en seguros y transporte. Ex subsecretario nacional de Transporte y funcionario en SSN.
por José Manuel Urdiroz
