La Plata: La Joya Italiana que Brilla en la Gastronomía Argentina
La Plata no solo es conocida por su arquitectura y su rica historia; también es el epicentro de una vibrante cultura gastronómica influenciada por sus raíces italianas. Descubre cómo la herencia de inmigrantes se traduce en delicias culinarias que deslumbran a los paladares.
El 19 de noviembre de 1882, bajo la visión del gobernador Dardo Rocha, nació La Plata. Un ambicioso proyecto urbanístico que nació como la capital de la provincia de Buenos Aires, destinado a ser un referente en múltiples ámbitos, incluidas las tradiciones gastronómicas.
A medida que la ciudad crecía, la demanda de mano de obra se hacía urgente. Rocha decidió enviar a Italia a Vicente Caetani, uno de los contratistas más importantes, en busca de trabajadores. La misión era clara: traer a mil jornaleros para construir la nueva ciudad, aprovechando la disponibilidad de fuerza laboral y su costo accesible.
En enero de 1883, llegó el primer grupo de migrantes, compuesto por 83 jornaleros, ocho mujeres y doce niños de Génova. Este acontecimiento marcó el inicio de un legado en el que la comunidad italiana dejó una huella indeleble, especialmente en la gastronomía.
Con el tiempo, esos pioneros comenzaron a compartir sus tradiciones y sabores. Hoy, La Plata se enorgullece de contar con más de 2800 establecimientos agropecuarios en más de 5000 hectáreas, produciendo anualmente 96,000 toneladas de frutas y verduras. Este aporte significativo es un testimonio del legado italiano que ha influido profundamente en la cocina local.
En 2017, la apertura de «Chaucha y Palito» por Fernando Mirco y Claudio Garbarino transformó el panorama gastronómico de La Plata. Este restaurante se posicionó como un verdadero embajador de los productos frescos de la región, apostando por ingredientes de productores locales y sostenibles.
Los fundadores establecieron una conexión directa entre los comensales y los productores, creando un punto de encuentro donde la autenticidad del alimento se celebra. En septiembre del año pasado, Paula Fanelli se unió a este proyecto con una propuesta que redescubre y reinventa las raíces italianas de la cocina platense.
El restaurante, luminoso y acogedor, ofrece una carta variada y deliciosa. Desde la focaccia de bienvenida, esponjosa y servida con aceite de oliva EVO y manteca batida, hasta el sofisticado carpaccio de tomate, que presenta tomates reliquia de La Plata, higos frescos y queso de Brandsen.
La melanzana alla parmigiana, presentada entera, combina su terneza con una salsa de tomate profunda, alioli suave y ricota salada. Para los amantes del risotto, el risotto alla milanese, cremoso y perfumado con azafrán, se presenta con osobuco braseado y una fresca gremolata que realza su sabor.
El cierre perfecto llega con una tarta de higos frescos, que integra crema de nuez, chocolate blanco y yogur, creando una experiencia dulce que complementa a la perfección esta oferta gastronómica innovadora y respetuosa con su herencia.
