¿Por qué la inflación en Argentina sigue siendo un desafío para el gobierno de Milei?
En un escenario económico complejo, el gobierno argentino enfrenta la ardua tarea de controlar la inflación y acceder a dólares frescos, una misión que ha tenido altibajos desde su llegada al poder.
La batalla contra la inflación
Desde sus inicios, el gobierno de Milei se ha concentrado en dos grandes objetivos de política macroeconómica: reducir la inflación y obtener dólares frescos. La estrategia inicial, que combina ajustes cambiarios y fiscales, mostró resultados positivos en los primeros meses, logrando estabilizar los precios y recuperar parcialmente las reservas del Banco Central. Sin embargo, al inicio de 2024, la inflación mensual se disparó entre el 20 y 25%, aunque para cerrar ese año se registró una notable disminución, situándose en un 31,5% anual.
El dilema de la inflación volátil
A pesar de los esfuerzos, desde mayo de 2025, el INDEC ha reportado incrementos mensuales en la inflación, aunque modestos. Esto plantea una pregunta crucial: ¿Por qué el gobierno, que logró disminuir la inflación, ahora enfrenta dificultades? La respuesta radica en la diferencia entre manejar tasas de inflación elevadas y mantenerlas a niveles más bajos. La estrategia de anclaje cambiario parece haber quedado incompleta.
Desigualdades en la economía
Combatir la inflación en una economía con graves desequilibrios es relativamente más sencillo debido a la alta demanda de políticas correctivas. Cuando la inflación supera ciertos umbrales, se convierte en un factor decisivo en la toma de decisiones económicas, lo que obliga a las partes a ajustar sus contratos. El fenómeno de indexación permite que la inflación se perpetúe, complicando aún más la tarea de las autoridades.
El papel del tipo de cambio
Un cambio abrupto en la inflación, como una tasa del 100% anual, puede llevar a revisiones de precios más frecuentes, sincronizando el sistema de precios. En un contexto de volatilidad, los contratos se ajustan más a menudo, lo que genera caos en la economía. La solución podría radicar en «domar el dólar», un objetivo clave para la estabilización.
Componentes de un programa de estabilización
Domar el dólar es solo un aspecto de un programa de estabilización amplio. Se requieren políticas fiscales restrictivas y un ordenamiento en los precios relativos, así como un “ancla” que coordine las decisiones económicas. Programas de estabilización exitosos, que utilizan el tipo de cambio como ancla, han demostrado ser más efectivos en situaciones de alta inflación.
Comparación de enfoques de estabilización
Analizando diferentes contextos, se aprecian dos enfoques: la estabilización abrupta, como en Argentina con la Convertibilidad, y los métodos gradualistas en países como Chile. Argentina actualmente enfrenta un dilema, combinando elementos de ambos enfoques sin lograr completamente un ancla cambiaria efectiva.
Desafíos constantes en el camino hacia la estabilidad
A pesar de obtener cierta estabilidad con un índice de inflación mensual del 1%, mantener este nivel a largo plazo es un reto. La política actual presenta inconsistencias, especialmente en la pata cambiaria. El Banco Central, a pesar de haber recuperado reservas brevemente, enfrenta una situación crítica que limita su capacidad para disminuir el riesgo país.
Rumores de ajuste económico
La falta de reservas suficientes ha sido un error notorio que impide una reducción más rápida del riesgo país. Para afrontar la deuda externa, el gobierno ha implementado nuevas estrategias, como un esquema de bandas cambiarias y financiamiento a través del FMI. Sin embargo, el camino hacia un control efectivo de la inflación y estabilidad económica sigue siendo incierto.
*Investigador de Macroeconomía de Fundar.
por Emiliano Libman
