domingo, febrero 8, 2026
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Desmentido: Nuestra Versión de los Hechos

La Verdad en Tiempos de Desinformación: El Nuevo Rol del Gobierno Argentino

El reciente establecimiento de la Oficina de Respuesta Oficial en Argentina genera interrogantes sobre su verdadera función en un contexto de creciente desinformación. ¿Estamos ante un intento legítimo de reivindicar la verdad o una estrategia más para controlar la narrativa?

En el ámbito del psicoanálisis, el término “desmentir” tiene una carga emocional y conceptual que difiere de su acepción común. Siguiendo a Freud, desmentir puede ser un mecanismo de defensa, donde una persona, aunque reconoce una realidad incómoda, intenta negarla. En este sentido, la creación de la Oficina de Respuesta Oficial del Gobierno argentino despierta dudas acerca de su propósito: ¿realmente busca desmentir mentiras o simplemente establece una versión oficial de los hechos?

La Verdad como Instrumento Político

La declaración de la oficina subraya su intención de que “la verdad vuelva a ser información”. Sin embargo, la relación entre libertad y verdad puede tornarse confusa en manos de quienes se erigen como garantes de esa verdad. La reciente controversia respecto al índice de inflación ejemplifica cómo el Gobierno puede redefinir la realidad. Históricamente, se ha demostrado que los regímenes que intentan imponer su verdad suelen ser peligrosos.

Periodismo y Democracia: Un Tenso Encuentro

El ejercicio del periodismo independiente es vital para la salud democrática. La creación de esta nueva oficina podría interpretarse como una amenaza para quienes, en búsqueda de la veracidad, se atreven a cuestionar la narrativa oficial. Hoy, en un paisaje mediático dominado por redes sociales, la opinión se expande a pesar de la falta de conocimiento en muchos casos, lo que agrava la confusión informativa.

Riesgos de la Nueva Oficina

La Oficina de Respuesta Oficial enfrenta dos desafíos cruciales. Primero, su potencial para convertirse en un órgano de censura, ya sea de manera directa o indirecta, mediante campañas de descalificación a voces disidentes. Segundo, existe el riesgo de que su aparición sirva como cortina de humo, desviando la atención pública de cuestiones más críticas adyacentes a la gestión gubernamental.

Entre la Información y la Desinformación

El documento que da origen a esta oficina termina con una afirmación intrigante: “Solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta”. Sin embargo, al esbozar la necesidad de “más información” para combatir la desinformación, se presenta una clara contradicción: ¿cómo se combatirá la desinformación sin promover un relato propio?

Un Laberinto de Contradicciones

La intención de dejar de financiar “relatos” sugiere que, en el pasado, tal financiación haya contribuido a una menor cantidad de mentiras. Esta línea de razonamiento plantea preguntas sobre el impacto real de la política de financiamiento de medios y su relación con la veracidad informativa. Si antes había menos mentiras con apoyo, ¿es acaso el modelo actual menos efectivo?

Distinguir Hechos de Relatos

Finalmente, la premisa de que la oficina no busca “convencer ni imponer una mirada” se contradice con su potencial impacto. La cuestión central radica en quién define lo que es un “hecho” frente a una “operación” y cómo se asegura que esta distinción sea objetiva, sin la influencia de la narrativa gubernamental.

Por ende, la pregunta inicial sobre qué significado tiene el verbo “desmentir” en el contexto de la nueva oficina se torna decisiva. La experiencia psicodinámica muestra que, al intentar desmentir, la audiencia puede sentir una disonancia. En este escenario, la capacidad del Gobierno para administrar la verdad será clave en el devenir del debate público en Argentina.

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