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Vivió 19 días de calvario con un psicópata y cuenta su historia

Graciela Córdoba fue secuestrada por un ex compañero de la escuela primaria (con antecedentes de violación) que la obligó a deambular 380 km por la estepa patagónica bajo amenaza de muerte.

Cuando vio a su hermana, la abrazó y lloró. Desconsoladamente. Gabriela Córdoba, la joven de 27 años secuestrada por un ex compañero de la escuela primaria, recién en ese instante sintió que su calvario había terminado. Durante 19 días fue la cautiva de un psicópata -con antecedentes de violación- que la obligó a deambular por la estepa patagónica unos 400 kilómetros bajo amenaza de muerte, según relató a la Justicia y a sus familiares. Hoy, casi una semana del día de su liberación, se recupera de un cuadro de deshidratación en la casa de Liliana, una de sus hermanas.

Gabriela desapareció el 7 de agosto y fue encontrada el domingo pasado por la policía junto a su secuestrador a 25 kilometros de la localidad de Paso de Indios, a unos 380 kilómetros de Comodoro, tras un derrotero que asombra todavía a los propios investigadores. Córdoba declarará ante la Justicia en los próximos días y confirmara con su testimonio si sufrió abuso o fue violada por su secuestrador durante el cautiverio. “Está muy shockeda, todavía no nos dice nada”, aseguró una de sus hermanas.

Ella trabajaba como empleada domestica en una vivienda del barrio Médanos, de Comodoro. Según los registros de la policía, la joven mantuvo por lo menos dos contactos telefónicos previos con su secuestrador, Francisco Bayón, a quien había reencontrado semanas antes en un supermercado. Ambos habían sido compañeros en la escuela del barrio Ciudadela de esta ciudad.

Bayón le prometió un trabajo como secretaria y quedaron en encontrarse en Astra -un ex campamento petrolero situado en la zona norte – el 7 de agosto. Según el relato de la joven a sus familiares, una vez en el lugar, Bayón la hizo caminar unos metros a campo traviesa y sacó un cuchillo. La amenazó, le sacó el celular de la cartera y la obligó a caminar en medio del campo.

Allí comenzó la odisea: pese a que la Justicia todavía reconstruye el recorrido, ambos caminaron desde el barrio de Astra hasta la playa Rocas Coloradas. Allí descansaron y Córdoba dejó una pista: un carnet con su identidad. La identificación nunca fue encontrada en los rastrillajes policiales.

Desde Rocas Coloradas caminaron atravesando la provincia hacia Paso de Indios, por lo menos durante tres días. En el camino, Bayón carneó ovejas de los campos de la zona y capturó algunos piches -una especia de mulita- para alimentarse. Hicieron fuego y durmieron sobre las cenizas para soportar las bajas temperaturas de la noche.

En ese trayecto pasaron por varios puestos que utilizan los peones en el campo. En uno de ellos, donde pasaron una noche, Graciela dejó una nota: “Auxilio, soy Gabriela Córdoba”.

Según estiman los investigadores, desde Rocas Coloradas, ambos siguieron su camino hacia el centro de la provincia.

En la travesía tuvieron dos veces contacto con pobladores de la zona. En la primera pidieron agua a un peón. En la segunda pasaron casi una jornada con una familia que les ofreció alojamiento, comida y agua. Córdoba le dejó una cadenita a una de las mujeres que se encontraba en la vivienda.

Otras dos veces subieron a vehículos en los que transitaron, por lo menos, 180 kilometros del trayecto. Desde ese último puesto, se trasladaron en un coche que los llevó hasta la ruta a Esquel. Durmieron dos noches en una alcantarilla y finalmente, la policía los encontró, a 25 kilómetros de Paso de Indios.

De la búsqueda participaron unas 250 personas, se utilizaron motos, cuatriciclos y hasta recorridos con helicóptero.

Bayón, el secuestrador, cuenta con dos antecedentes anteriores por violación y abuso sexual. Esperaba el juicio -en septiembre próximo- bajo custodia de su madre, por decisión de una jueza.

El trabajo de la Fiscalia de Comodoro Rivadavia y de la policía de Chubut fue clave para el hallazgo. Los cruces telefónicos tras la denuncia de desaparición de Córdoba demostraron los dos contactos telefónicos previos entre la joven y Bayón, sobre el que pesaba un pedido de prisión preventiva rechazado por una jueza por dos denuncias por violación y abuso.

Bayón, que cumplía por decisión de la jueza Raquel Tasello prisión domiciliaria y estaba bajo la custodia de su madre, no fue encontrado tras los cuatro allanamientos ordenados en los primeros días de la desaparición de Córdoba. Tampoco se presentó ante la Justicia como cada semana. Esa pista y los rastrillajes realizados con perros llevaron a la policía hasta Paso de Indios, en donde la mujer fue rescatada con vida.

Bayón, ahora con prisión preventiva, repitió una modalidad por la que ya había sido denunciado por otras dos jóvenes: abuso sexual y privación ilegitima de la libertad.

GRACIELA CORDOBA
CAUTIVA DURANTE 19 DIAS

La joven dejó tres pistas en diferentes lugares, pero ninguna fue encotnrada por los 250 policías que la buscaron desde el momento de su desaparición.


Fuente: http://www.lanacion.com.ar

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