Aprende a caminar correctamente para perder peso

Aprende a caminar correctamente para perder peso

Ponte el pantalón corto y las zapatillas de deporte y sucumbe a los encantos de caminar. “La mejor manera para perder peso”, afirma la entrenadora Lucy Knight, autora del libro “Caminar para adelgazar”. Las exigencias de esta práctica permiten quemar un máximo de calorías. Sus beneficios cardiovasculares mejoran el tono muscular y modelan la silueta.

Caminar y adelgazar al mismo tiempo: es posible

A simple vista, la idea de caminar para “quemar grasas” puede parecer ridícula, incluso falsa. ¡No lo es! Lucy Knight nos lo explica: “Como cualquier actividad física constante, caminar hace que el metabolismo queme calorías y convierta los glúcidos, las grasas y las proteínas en energía y no en reserva adiposa.” Y debemos recordar que nuestro peso depende esencialmente de la relación entre las calorías consumidas y quemadas. Un aumento de peso es el resultado (casi) siempre de un desequilibrio en esta ecuación. Si quemas más calorías (gracias a una actividad física adecuada) que las que consumes, deberías adelgazar rápidamente.

Aumentar el metabolismo basal caminando

En nuestra carrera por perder kilos solemos olvidar otro principio fundamental: cuanto más masa muscular consigue nuestro cuerpo, más quemamos. Cuanto mayor sea esta masa con respecto a las reservas adiposas, más alto será el metabolismo basal (la cantidad mínima de energía que el cuerpo necesita cada día). En resumen, los músculos queman más calorías que la grasa. De ahí la importancia de ganar músculo para adelgazar.

Caminar es perfecto para conseguirlo: una práctica regular, siempre asociada a una alimentación equilibrada, quema las grasas y hace que el cuerpo gane músculo. Dos o tres sesiones de 30 minutos garantizan resultados visibles a partir de los 3 primeros meses.

Caminar a buen ritmo

Para adelgazar caminando hay que caminar rápido, “es decir, entre 7 y 9,5 km/h”, precisa Lucy Knight. Concretamente, deberías recorrer un kilómetro y medio en 10 o 15 min., no más. Mantener este ritmo es el factor clave para optimizar la capacidad del cuerpo para quemar las grasas. Cuando trabaja entre el 60% y el 70% de su frecuencia cardíaca, el cuerpo tiene que recurrir a sus reservas para obtener la energía necesaria y producir músculos que, a su vez, aumentan el metabolismo basal. Resultado: se queman más calorías a lo largo del día y ¡ese es exactamente nuestro objetivo!

La técnica adecuada para “quemar” caminando

Un consejo a los futuros caminantes: para sacarle mejor partido a vuestras caminatas, el cuerpo debe funcionar como una máquina puesta a punto y los movimientos se tienen que encadenar sin esfuerzo ni tensión. Cuando caminamos, utilizamos diversas partes del cuerpo al mismo tiempo, controlar el conjunto no tiene ninguna ciencia pero hay que concentrarse primero en cada una de ellas. Una pequeña lección técnica “paso a paso” con Lucy Knight.

  • La zancada correcta

El error más frecuente para acelerar el paso es alargándolo de manera poco natural. Procura encontrar una zancada que no afecte a la fluidez de tus movimientos.

1. Para empezar, camina una veintena de pasos en dirección recta, con los hombros relajados y el pecho abierto. Si tu cabeza se balancea demasiado y sientes un ligero estiramiento en la parte delantera de la pierna significa que tus zancadas son demasiado grandes. Vuelve a caminar y prueba. Alarga tus zancadas, después acórtalas. Cuando te sientas cómodo, ¡esa es la buena!

2. Acelera el ritmo, no alargando tus zancadas sino dando pasos más rápidos. No intentes ir demasiado rápido, aumenta el ritmo hasta donde te encuentres bien. Te irás habituando poco a poco.

  • Caderas en movimiento

Al cambiar las zancadas, te darás cuenta de que tus caderas se contonean más de lo normal. Este movimiento se volverá natural a medida que ajustes la longitud de tus zancadas. Tu pelvis y tus caderas ganan movilidad. Cuidado con no exagerar el movimiento. Simplemente te tiene que dar fluidez sin llegar a ser demasiado acentuado.

  • Una buena pisada

Una buena pisada es importante para caminar correctamente. El talón debe tocar el suelo primero, y los dedos son los que dan impulso. Practica dividiendo el movimiento en partes.

1. Da un paso hacia adelante. Cuando el talón toque el suelo, el tobillo debe estar flexionado en un ángulo de unos 45°.

2. Estira el pie del todo y apoya tu peso en la parte delantera.

3. Cuando este pie esté totalmente apoyado, levanta la planta y los dedos del otro pie y pasa la pierna de detrás hacia adelante sin arrastrar el pie ni levantarlo demasiado.

  • Un busto bien colocado

No solo caminas con tus piernas, todo tu cuerpo participa, especialmente el busto.

1. La cabeza debe estar en posición neutra, ni levantada, ni bajada. La barbilla tiene que estar paralela al suelo. Lo ideal es mirar a un punto fijo a 5 o 6 metros delante de ti evitando mirar demasiado hacia el suelo, si lo necesitas, claro.

2. Los hombros tienen que estar sueltos y relajados en todo momento. Tienes que poder balancear los brazos con facilidad.

3. Para mantener el torso erguido, utiliza los abdominales, ya que sujetan la parte baja de la espalda. Mete el ombligo hacia dentro y realiza una “retroversión” de la pelvis hacia delante (lo contrario a arquear la columna) para alinear la parte baja de la espalda y dejar sueltas las caderas.

  • La técnica de los brazos

La técnica de los brazos es esencial para caminar. Son ellos los que te ayudan a coger impulso hacia delante y acelerar.

1. Mantén los brazos flexionados a 90°. Cuando empieces a caminar, balancéalos alternadamente, sin alejarlos del cuerpo. (El brazo izquierdo, avanza al mismo tiempo que el pie derecho y al contrario.) El movimiento proviene de los hombros. La mano no debe subir más arriba del mentón y no debe sobrepasar la cadera cuando vuelve hacia atrás.

2. No cierres los puños, el pulgar debe estar en contacto con los dedos sin apretar.

  • Una respiración abdominal

Caminar es un ejercicio aeróbico, es decir, necesita oxígeno. Cuando caminas, la sangre aporta oxígeno a los órganos y a los músculos que trabajan, y gracias a este combustible pueden quemar grasa y convertirla en energía. Si intensificas el esfuerzo, tienes que respirar más profundamente para proporcionarle un aporte extra de oxígeno a tu cuerpo, de lo contrario corres el riesgo de ahogarte. Realizando una respiración abdominal profunda mientras caminas, estás aumentando tu capacidad respiratoria.

C. Maillard

Fuente > http://www.doctissimo.es/

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