El Cadillac de Perón: Un Tesoro Histórico en Proceso de Restauración
Un ícono de la historia argentina, el Cadillac El Dorado II, es sometido a una meticulosa restauración para revivir su esplendor tras décadas de abandono.
En 1955, Juan Domingo Perón encargó un Cadillac El Dorado II descapotable, una pieza emblemática de la automoción estadounidense que simboliza el poder del peronismo y su estrecho vínculo con la industria automotriz. Con su motor V8 y 250 caballos de fuerza, esta joya contaba con lujos poco comunes para su época, como levantavidrios eléctricos y una avanzada caja automática.
El Viaje de un Ícono
Sin embargo, la historia tuvo otros planes. El golpe de Estado conocido como la Revolución Libertadora impidió que Perón disfrutara de su nuevo automóvil, que pronto se convirtió en coche oficial del país, atravesando diversas etapas políticas y conflictos. Hoy, tras casi siete décadas, el Cadillac se encuentra en el Museo del Automóvil en Villa Real, donde se está llevando a cabo una restauración integral.
Una «Patriada» de Restauración
En una entrevista, Luis Spadafora, director de la Fundación Museo del Automóvil de la Ciudad de Buenos Aires, comparte los detalles de este proyecto. “Perón nunca se subió a este auto”, enfatiza. La llegada del Cadillac a Argentina coincidió con el derrocamiento del gobierno constitucional, lo que lo llevó a formar parte del protocolo presidencial.
Un Testigo Silencioso de la Historia Política
A lo largo de los años, el Cadillac ha sido testigo de los altibajos del poder en Argentina, pasando por las manos de diversos mandatarios, desde líderes militares hasta presidentes democráticos. Este vehículo ha estado en momentos clave de la historia nacional, como la icónica imagen de Arturo Illia al mando del Cadillac mientras era custodiado por los mismos comandantes que lo derrocarían.
El Proceso de Restauración
Tras años de abandono, el Cadillac ha pasado por un proceso de restauración que se promueve sin costo para el Estado. Spadafora describió el auto como «detonado», y gracias a un equipo de especialistas que trabajaron de manera altruista, el vehículo ha comenzado a recuperar su esplendor. Se emplearon materiales originales, como cueros vacunos naturales y neumáticos especializados, traídos del exterior por la firma Fate.
Un Futuro Brillante
Con la restauración casi completa, el Cadillac fue exhibido en el Salón del Automóvil y luego trasladado al Museo de la Casa Rosada. Sin embargo, su estado deteriorado aún requiere atención. El sueño de Spadafora es que el Cadillac tenga una vez más un papel prominente en la ceremonia presidencial, convirtiéndose en un símbolo de continuidad democrática.
El Legado del Cadillac
Hoy, el convertible negro espera en los talleres del Museo del Automóvil. Su historia, marcada por el poder y la política, sigue viva. Los esfuerzos de restauración buscan no solo revivir un vehículo, sino garantizar que sea utilizado como un símbolo vivo de la memoria colectiva argentina.
La aspiración es clara: que el Cadillac, el automóvil más emblemático del país, vuelva a ser parte del protocolo presidencial, convirtiéndose en un símbolo que trascienda los gobiernos y las banderas políticas. “Es el auto de todos los argentinos”, concluye Spadafora, con la esperanza de que su historia continúe rodando por las calles del país.
