Contaminación del Aire en Buenos Aires: Un Estudio Revelador sobre la Calidad del Aire
Un reciente análisis de la Facultad de Agronomía de la UBA señala que el tráfico vehicular es un factor crítico en la contaminación del aire de la ciudad, planteando nuevas posibilidades para políticas de control ambiental.
La contaminación ambiental se ha convertido en uno de los desafíos más apremiantes en las áreas urbanas. En Buenos Aires, los vehículos son una de las principales fuentes de emisiones dañinas. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) proporciona información valiosa para mejorar las estrategias de prevención.
Análisis de Datos e Impacto del Tráfico
Los investigadores analizaron datos de tres estaciones de monitoreo de partículas contaminantes en la ciudad, correlacionándolos con estadísticas de tráfico obtenidas a partir de los radares en las autopistas. “CABA tiene más de un millón de autos y recibe otro millón diario de municipios vecinos”, señala Carolina Puccetti, licenciada en ciencias ambientales y docente de Climatología en la FAUBA.
Dentro de la capital, la «flota vehicular» está compuesta por un millón de automóviles particulares, 200,000 camiones y 15,000 colectivos, representando casi el 10% del total nacional. Este tráfico intensivo contribuye significativamente a los niveles de contaminación.
Patrones de Contaminación Diaria
El estudio ha revelado patrones claros: durante las horas del día, la contaminación del aire aumenta drásticamente, alcanzando su máxima expresión los viernes, mientras que los niveles disminuyen considerablemente durante las noches y los fines de semana.

Los Mejores y Peores Días para la Calidad del Aire
Los viernes son críticos; la circulación vehicular elevada genera los peores niveles de calidad del aire. “Los viernes por la noche se registran las peores concentraciones de contaminantes”, destaca Leonardo Serio, investigador de FAUBA. En contraste, los domingos se presentan como los días más limpios debido a la reducción de la movilidad.

Los contaminantes gaseosos, como el CO y el NO₂, alcanzan sus picos entre dos y tres horas después de los picos de tránsito, mientras que las partículas sólidas lo hacen entre cuatro y cinco horas más tarde.
La Necesidad de Ampliar la Red de Monitoreo
Actualmente, la ciudad cuenta con una red de tres estaciones de monitoreo que registran la presencia de contaminantes como el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno. “A través de un estudio a largo plazo, buscamos entender los días y horarios de mayor contaminación”, explica Puccetti.
La investigación resalta la necesidad de incrementar el número de estaciones de monitoreo. “Sumar más estaciones en zonas de alta congestión y en áreas industriales podría ser crucial para mejorar la calidad del aire”, sostiene Puccetti.
Congestión Vehicular: Un Problema Regional
La congestión vehicular es un número creciente de problemas urbanos en América Latina. Según el “TomTom Traffic Index”, varias ciudades de la región son algunas de las más afectadas por la lentitud en el tránsito. Barranquilla, en Colombia, se destaca como la ciudad con el “centro urbano más lento del planeta”, donde recorrer un kilómetro toma en promedio tres minutos y 40 segundos.
En México DF, el nivel de congestión es el más alto a nivel global, provocando que los conductores tarden tres minutos y 27 segundos por kilómetro. Este deterioro en la movilidad también se refleja en ciudades argentinas como Rosario, GBA y Córdoba, donde el tiempo de desplazamiento se ha incrementado significativamente en las horas pico.
El vínculo entre la congestión y la contaminación del aire es evidente y presenta un desafío que necesita atención urgente en la planificación urbana y la infraestructura de transporte en la región.
