La Presión Laboral en Argentina: Un Desafío en Evolución
Descubre cómo la presión laboral está redefiniendo la realidad del empleo en Argentina, donde tener trabajo ya no asegura estabilidad económica.
El mercado laboral argentino se encuentra en una encrucijada. A pesar de que la tasa de desempleo parezca bajo control, la realidad es que muchos trabajadores enfrentan la angustiante presión de no contar con ingresos suficientes. Esta situación pone en evidencia la urgente necesidad de reevaluar lo que significa estar “empleado”.
Una Nueva Mirada al Mercado Laboral
Un estudio reciente de Ieral, realizado por Laura Caullo y Federico Belich, revela que más de 5 millones de argentinos enfrentan problemas laborales significativos. Esta cifra incluye tanto a quienes están desempleados como a aquellos que, a pesar de tener un empleo, deben buscar más horas de trabajo para sobrevivir. En esencia, el reto no radica únicamente en la falta de trabajo, sino en la precariedad de los empleos disponibles.
Desempleo vs. Insuficiencia Laboral
Según la Encuesta Permanente de Hogares, la tasa de desocupación se situó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, ligeramente inferior al promedio de los últimos 20 años. Sin embargo, esta aparente mejora oculta un problema mayor: de los 21 millones de empleados en el país, más de 3,7 millones buscan activamente un segundo trabajo. Junto con 1,5 millones de personas sin empleo, esto abarca cerca del 23% de la población económicamente activa.
Trabajadores Bajo Presión
La autora del informe, Laura Caullo, explica que “el desafío no es solo cuántos están sin empleo, sino cuántos, teniendo uno, sienten la necesidad de obtener más horas”. Este fenómeno incluye desde quienes trabajan a tiempo parcial hasta aquellos con jornadas extensas que deben buscar un segundo empleo para llegar a fin de mes.
Un Cambio Estructural en el Empleo
El crecimiento de los “ocupados demandantes” indica un cambio significativo en la estructura del mercado laboral. La práctica del pluriempleo, antes vista de manera aislada, comienza a ser la norma para muchos, mientras que la calidad de los empleos se ve comprometida. En consecuencia, el informe apunta a un deterioro en el empleo formal: en los últimos dos años, los monotributistas aumentaron un 7,3%, mientras que los asalariados registrados disminuyeron un 2,1%.
Córdoba: El Epicentro de la Presión Laboral
En este contexto, Córdoba destaca como la provincia con mayor presión laboral del país, con un alarmante 35,4% de su población activa enfrentando problemas de empleo. Caullo señala que “en Córdoba, uno de cada tres trabajadores tiene dificultades para sostener su ingreso”. Este fenómeno se ve exacerbado por una alta tasa de participación laboral y un mercado que no genera suficientes oportunidades.
Factores Clave Detrás de la Presión Laboral
La situación en Córdoba no solo se explica por la alta demanda de empleo, sino que también está influenciada por un costo de vida elevado y una estructura productiva que ofrece pocas oportunidades en el sector público. Este contexto contrasta con provincias como Santa Fe, donde la presión laboral es notablemente menor.
Diferencias Sectoriales y Demográficas
La presión laboral resulta ser significativamente mayor en sectores como el servicio doméstico, la hostelería y la construcción, todos caracterizados por la informalidad y los bajos salarios. Por otro lado, sectores como la minería y las finanzas presentan mejores condiciones laborales. Este fenómeno afecta desproporcionadamente a jóvenes y mujeres, quienes son las más propensas a buscar empleo adicional.
Una Mirada al Futuro
Con este panorama, surge la necesidad de discutir soluciones efectivas. Si bien la reforma laboral podría ser un camino, se requiere valorar también los factores macroeconómicos subyacentes. “Para promover empleos de calidad, es crucial generar incentivos para la producción y venta”, concluye Caullo, destacando que, sin un entorno macroeconómico estable, la creación de empleo sostenible seguirá siendo un reto.
Así, la presión laboral emerge como un termómetro que refleja una realidad compleja, y su impacto es especialmente tangible en provincias como Córdoba, donde la crisis laboral se agudiza.
