La Renuncia de Lavagna y el Debate sobre la Metodología del IPC
La reciente salida de Roberto Lavagna del Indec ha reavivado un tema candente en Argentina: la necesidad urgente de actualizar la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este cambio podría reflejar de manera más precisa la inflación real que los argentinos enfrentan en su día a día.
La renuncia de Lavagna ha vuelto a poner en la mira la estrategia de cálculo del IPC, que actualmente se basa en datos de 2004-2005. Así, se busca ajustar la canasta de bienes y servicios a los hábitos de consumo más recientes, definidos por la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares realizada entre 2017 y 2018. Entre los cambios necesarios se incluiría tanto la revisión de los productos considerados como la reconfiguración de los ponderadores que asignan un peso a cada rubro, un proceso que podría modificar drásticamente la visión de la inflación en el país.
El Impacto de la Metodología en el Cálculo de la Inflación
Un aspecto crucial de este debate es cómo los cambios en los ponderadores pueden alterar significativamente la percepción de la inflación. Por ejemplo, las tarifas de servicios públicos, como la electricidad y el gas, representarían un 14,7% del IPC, en comparación con el 9,4% actual. Esto implica que, si los precios de estos servicios aumentan, su impacto en la inflación general sería mucho más pronunciado.
Diferencias entre el IPC Actual y el Propuesto
Las cifras del IPC actual muestran que la inflación acumulada desde noviembre de 2023 es del 259%, mientras que, aplicando ponderadores actualizados, alcanzaría el 276%. Esta variación se decidió principalmente por los aumentos de tarifas en 2024. En este contexto, se vuelve fundamental entender por qué el Gobierno ha rechazado actualizar el cálculo del IPC nuevamente, como se había prometido.
Los Servicios Públicos como Motor de la Inflación
A medida que los rubros que más suben son también los que tienen mayor peso en el presupuesto familiar, la inflación transforma su carácter de un simple indicador macroeconómico a una realidad palpable que afecta el ingreso disponible. Las facturas de servicios básicos, que representaban el 3,8% del salario promedio en noviembre de 2023, han superado el 6,8% en diciembre de 2025, lo que ha llevado a un notable descenso en el consumo.
El Impacto Económico en los Hogares Argentinos
Las ventas en supermercados desde enero hasta noviembre de 2025 cayeron un 10,2% en comparación con el mismo período de 2023, reflejando la presión económica que sufren las familias argentinas. En un ambiente de salarios estancados y la pérdida de empleos formales, los hogares han tenido que desarrollar estrategias para sobrevivir: en el tercer trimestre de 2025, un 34% de las familias recurrió a sus ahorros, el 13% se endeudó, mientras que otros optaron por vender pertenencias.
Este panorama complejo resalta la necesidad de analizar y actuar en función de las medidas que surtan un efecto positivo en la economía y el bienestar de la población argentina. La transformación del IPC no solo es una cuestión técnica; es una preocupación que impacta la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
