La Inflación: La Promesa Rota del Gobierno Argentino
El panorama económico argentino se vuelve cada vez más complicado. A medida que la inflación se convierte en el eje del debate social, la credibilidad del Gobierno enfrenta una dura prueba.
En febrero de 2026, la promesa de combatir la inflación, una de las columnas vertebrales del actual Gobierno, parece estar tambaleándose. No solo es una cuestión técnica, sino que la credibilidad social del dato se encuentra en crisis.
Desconfianza Generalizada en los Números Oficiales
Según una reciente encuesta de Delfos Consultora, el 59% de los argentinos no confía en la inflación definida por el INDEC, mientras que solo un 32% expresa su confianza en esos números. Este dato va más allá de lo estadístico; revela una pérdida de fe significativa en el indicador más utilizado para medir el éxito del oficialismo.
El 59% de la población duda de la inflación oficial; únicamente el 32% le otorga credibilidad al INDEC.
Expectativas a la Baja
El escepticismo se traduce también en las expectativas futuras. Solo un 40% de los encuestados cree que el presidente podrá reducir la inflación, mientras que el 54% es escéptico ante esta posibilidad. Esta cifra representa el mayor nivel de pesimismo en los últimos meses, en un contexto donde el debate sobre la metodología de medición vuelve a tensionar la discusión pública.
La inflación es más que un simple número; es una realidad cotidiana. Aunque muchos electores reconocen una desaceleración en comparación con los picos de 2023, el constante aumento en el costo de alimentos, servicios y tarifas perpetúa la sensación de disminución del poder adquisitivo.
Una Imagen que se Desgasta
A pesar de todo, el Gobierno mantiene una imagen positiva cerca del 40%, mientras que la negativa ronda el 50%. Esta estabilidad coincide con el núcleo duro que apoyó al oficialismo en las últimas elecciones. Sin embargo, la conjunción entre una inflación persistente y la desconfianza en los números oficiales dificulta la ampliación de su base de apoyo. La problemática que enfrentan no solo es económica; la inflación actúa como un cruce entre resultados, expectativas y credibilidad institucional. Si los datos oficiales pierden legitimidad, la narrativa económica del Gobierno también se resquebraja.
