Presencia Ucraniana en Libia: Revelaciones sobre el Ataque al Gasero Ruso
La reciente investigación de RFI desentraña la sorprendente conexión entre Ucrania y Libia, revelando la participación militar ucraniana en la ofensiva contra el gasero ruso Arctic Metagaz en el Mediterráneo.
Fuentes anónimas dentro de Libia han confirmado que Ucrania mantiene un despliegue militar significativo en el país, con más de 200 oficiales y especialistas operando en distintas bases. Estas revelaciones destacan el involucramiento de Ucrania en operaciones estratégicas en la región, en medio de la creciente tensión internacional.
Detalles de la Presencia Militar Ucraniana
Los informes indican que varios de estos especialistas están localizados en la Academia de Fuerza Aérea de Misrata, donde también se encuentran fuerzas turcas, italianas, así como el Comando de África de EE.UU. y un centro de inteligencia británico. Además, se ha establecido una segunda base en Ezzawiya, a unos 50 kilómetros al norte de Trípoli, diseñada para operar drones aéreos y marítimos.
Cooperación con el Gobierno de Trípoli
La presencia de estos especialistas ucranianos se formalizó a través de un acuerdo firmado con el gobierno de Abdelhamid Dbeiba. Según el mismo, Ucrania se comprometió a entrenar a las fuerzas armadas libias, enfocándose especialmente en el uso de drones. A futuro, también se contempla la posibilidad de suministrar armamento y hacer inversiones en el sector petrolero libio.
Ataque al Gasero Arctic Metagaz
El 4 de marzo de 2026, Rusia acusó a Ucrania y a servicios de seguridad británicos de llevar a cabo un ataque contra el Arctic Metagaz, un gasero cargado de gas natural licuado y con rumbo a Egipto. Este ataque, según RFI, fue ejecutado por un dron de superficie autónomo tipo Magura V5, utilizado previamente en el mar Negro.
Consecuencias del Ataque
El impacto en el Arctic Metagaz causó severos daños en el motor, obligando a la evacuación de su tripulación por parte de las autoridades maltesas. El buque, que transportaba 60,000 toneladas de gas natural, comenzó a ser remolcado hacia Libia, pero la operación fracasó, dejando a la embarcación a la deriva en el mar.
Este incidente marca otro capítulo en la creciente confrontación marítima entre Ucrania y Rusia, ya que el mes anterior, fuerzas ucranianas habían atacado otro buque de la flota «sombra» rusa en el Mediterráneo, demostrando así su capacidad operativa en la región.
A pesar de las numerosas solicitudes de comentarios, ni las autoridades ucranianas ni el gobierno de Dbeiba han respondido a las investigaciones de RFI, dejando abierta la posibilidad de más desarrollos en esta dinámica cambiante entre conflictos regionales e internacionales.
