La Pobreza en Argentina Desciende a Su Nivel Más Bajo en Siete Años
Un nuevo informe revela que la pobreza en Argentina ha bajado a un 28,2%, lo que marca un avance, aunque persisten preocupaciones sobre la sostenibilidad de esta mejora.
Un reciente estudio del IERAL de la Fundación Mediterránea, conducido por las economistas Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, indica que la pobreza en Argentina experimentó una notable reducción en el primer semestre de 2025. Sin embargo, este descenso arroja dudas sobre su continuidad a futuro.
Con un índice que ha caído al 28,2%, casi diez puntos menos que el 38,1% registrado un año atrás, y una indigencia del 6,3%, el país aún enfrenta una crisis significativa. Alrededor de 13 millones de personas no logran cubrir sus necesidades básicas y 2,9 millones carecen de acceso a alimentos suficientes.
Factores que Contribuyen a la Reducción
El informe sugiere que el descenso en el nivel de pobreza se debe a una mejora en los ingresos relacionado con el costo de las canastas básicas, lo que ha permitido a muchos recuperar parte de su poder adquisitivo. Sin embargo, este efecto positivo comienza a mostrar signos de debilitamiento.
A medida que avanza 2025 y empieza 2026, se observa que los salarios crecen por debajo de la inflación, creando un panorama incierto. Los datos indican que los salarios del sector privado registrado aumentaron un 32,3% interanual frente a una inflación general del 36,2%, afectando especialmente a los alimentos y productos básicos. Aunque la variación total de los salarios fue del 37,8%, este incremento resulta insuficiente para enfrentar el aumento de precios de los bienes esenciales.
Desigualdad Regional en el Acceso a Recursos
Un aspecto crucial que el informe subraya es la desigualdad en el acceso a recursos, sobre todo en la variación de precios de alimentos. Cuando estos precios se elevan por encima de la media, incluso ajustes salariales acordes a la inflación no logran preservar el poder de compra de los sectores más vulnerables. Las disparidades geográficas son también notorios.
A pesar de que la reducción de la pobreza ha sido observable en diversos aglomerados urbanos, las cifras siguen mostrando disparidades. En ciudades como Concordia o Gran Resistencia, más del 40% de la población vive en pobreza, mientras que en lugares como Gran Córdoba, esta cifra desciende al 23,2%, aunque aún se considera alta.
Un Futuro Incierto
La Fundación Mediterránea enfatiza que la disminución de la pobreza no debe interpretarse como un avance garantizado. Según sus análisis, el futuro de este indicador dependerá de factores esenciales como la evolución de los precios, especialmente en alimentos, y la capacidad del mercado laboral para ofrecer ingresos más estables y sostenibles. Sin estos elementos, advierten las especialistas, la mejora podría ser solo un fenómeno temporal y no un cambio estructural en la realidad económica del país.
