La Historia de Lorna Evans: La Argentinísima que Persigue su Sueño en la NASA
Lorna Evans no solo es una médica argentina, sino una mujer que ha convertido su sueño de ser astronauta en una realidad tangible. Desde sus primeros pasos en el conurbano bonaerense hasta su jornada en la NASA, su historia es un inspirador viaje de perseverancia.
Un Comienzo Inesperado
Desde que Lorna puso un pie en la estación espacial de la NASA, supo que su vida cambiaría para siempre. Un simple consejo de un mentor puede ser el punto de inflexión para aquellos que sueñan con el espacio. “Cuando se acaban las rotaciones, los mentores envían un informe que puede definir el futuro de un aspirante”, explica Lorna, quien llegó allí tras años de esfuerzo y determinación.
El momento culminante para ella llegó al abrir un correo que cambiaría su trayectoria: “No lo podía creer, casi me muero. Lo imprimí y tenía todos los sellos, ¡decía mi nombre!”, recuerda emocionada. Era su cuarta solicitud y, finalmente, la NASA la había aceptado para un internado.
El Camino hacia la NASA
Con sus 37 años, Lorna se ha convertido en colaboradora de la NASA, acercándose cada vez más a su sueño de ser astronauta. Nació en Lanús y creció en Avellaneda, donde su padre, médico, y su madre, bibliotecaria, fomentaron su curiosidad desde pequeña. “Siempre fui muy inquisitiva, veía ‘El laboratorio de Dexter’ y soñaba con ser una científica”, comparte Lorna.
Su trayectoria académica en Medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires fue marcada por un intenso deseo de volar; en 2017 no solo se graduó como médica, sino también como piloto privado. “Siempre he amado volar”, dice, un interés que jugaría un papel crucial en su futuro.
Persistencia en Estados Unidos
La búsqueda de oportunidades en medicina aeroespacial la llevó a Estados Unidos, donde enfrentó desafíos iniciales. Aunque adaptarse no fue sencillo, especialmente por la nostalgia que sentía hacia su hogar, encontró apoyo en su amor y logró obtener la ciudadanía, uno de los requisitos para poder aspirar a convertirse en astronauta.
El camino no fue fácil. Lorna dedicó meses a revalidar su título y buscar empleo, enviando cientos de correos. Pero la suerte cambió al conseguir una experiencia valiosa en la clínica Mayo, donde comenzó a destacar en el ámbito de la investigación. Allí, conoció a una especialista en medicina aeroespacial que se convirtió en su mentora.
Prueba y Superación
A pesar de haber sido rechazada en tres ocasiones al postularse a la NASA, nunca se rindió. “Estuve tan frustrada después de la tercera vez”, confiesa. Pero al recibir consejos de un profesor, Lorna decidió intentar nuevamente y esta vez, la perseverancia dio sus frutos. Su cuarta solicitud fue un éxito.
En su primer mes trabajando en la NASA, se involucró en un proyecto de comunicaciones láser y sus hallazgos fueron presentados dentro de la agencia. También participó en un curso sobre medicina aeroespacial, donde estudió temas cruciales para la salud de los astronautas.
Formando el Futuro de la Medicina Aeroespacial
Hoy, Lorna trabaja continuamente en investigación y ha contribuido a estudios que serán presentados en congresos importantes en Estados Unidos. Además, ha cofundado la Asociación Latinoamericana de Medicina Aeroespacial, con el objetivo de crear oportunidades para jóvenes en este campo emergente.
El Sueño de Ser Astronauta
A medida que Lorna continúa su camino hacia la medicina aeroespacial, su meta nunca se ha desvanecido: convertirse en astronauta. Su fortaleza y dedicación lo demuestran. “Desde chica siempre soñé con ser astronauta”, afirma, mientras se prepara para presentar su solicitud a la misión Artemis III, que busca llevar humanos nuevamente a la Luna.
Consciente de la competitividad del proceso, Lorna está ansiosa pero lista: “Vendría a ser un gran paso, y aunque compito con miles de personas, estoy comprometida a dar lo mejor de mí”, concluye. Su historia es un testimonio de que los sueños pueden hacerse realidad con trabajo, determinación y un poco de valentía.
