La Nueva Realidad Económica de Argentina: Menos Poder Adquisitivo y Más Desafíos
La reciente encuesta de la consultora Zentrix revela que un asombroso 77,6% de los argentinos siente que sus ingresos no alcanzan para cubrir el aumento de precios. Este dato, aunque conocido, refleja una tendencia preocupante que va más allá de una crisis momentánea: una sociedad que se adapta a una nueva normalidad económica.
El último Monitor de Opinión Pública (MOP) muestra un panorama desalentador en el que la inflación se mantiene elevada, sin señales de recuperación a corto plazo. La combinación de inflación persistente y la caída del ingreso real está marcando la pauta en el comportamiento de los hogares. A medida que los precios siguen en aumento, las decisiones de consumo se vuelven cada vez más críticas.
El economista Alfredo Blanco menciona que “cuando las expectativas de inflación aumentan, la gente tiende a adelantar sus gastos”. Sin embargo, esto depende en gran medida del poder adquisitivo, que actualmente enfrenta un retroceso. La encuesta señala que el 64% de los encuestados se identifica como parte de la clase media baja o de los sectores bajos, una clara señal de un cambio en la identidad social y las expectativas de progreso.
Desconfianza y Ajuste Continuo
La caída en el poder adquisitivo también suscita interrogantes sobre la credibilidad de las estadísticas oficiales. A pesar de las controversias, Blanco asegura que Argentina tiene datos fiables, aunque la metodología del Índice de Precios al Consumidor presenta limitaciones que han sido cuestionadas. Con una proyección de inflación del 30% para el próximo año, la inflación se ha convertido en un componente habitual en la vida económica de los argentinos.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) mostró fluctuaciones recientes, con un aumento en noviembre, aunque en diciembre volvió a caer, reflejando niveles históricamente bajos. Esta tendencia indica que aunque la percepción de estabilidad puede mejorar, no necesariamente se traduzca en un incremento en el consumo efectivo.
Recalculando Expectativas
Las respuestas a las encuestas evidencian cómo la población está ajustando sus vidas a este nuevo contexto. En lugares como Córdoba, donde el empleo privado y las pequeñas actividades económicas son vitales, se observa un «ajuste silencioso»: más horas de trabajo y menor capacidad para consumir bienes no esenciales.
A pesar de las proyecciones de crecimiento del Fondo Monetario Internacional, que estima un alza del 4% para este año, Blanco advierte que el crecimiento será desigual. Algunos sectores, como el agro y la minería, muestran signos de recuperación, mientras que otros, como la construcción y la industria, siguen enfrentando desafíos significativos.
Viajes y Vacaciones en Juego
Otro indicador del estado económico es el nivel de los viajes. Según el MOP, el 39,3% de los trabajadores argentinos no pueden permitirse vacaciones este año. Aquellos que sí viajan optan por escapadas breves y destinos cercanos, adaptándose a su situación económica.
Además, un informe de Bumeran revela que casi la mitad de la población laboral —un 46%— no tomó vacaciones en 2025, en buena parte debido a la falta de recursos económicos. Esto subraya que lo que antes era un descanso esperado se ha convertido en un lujo al que muchos ya no pueden acceder.
A medida que la economía sigue mostrando signos de debilidad, muchos se ven obligados a renunciar a sus vacaciones, transformando lo que solía ser una decisión personal en una cuestión de subsistencia. Esta situación no parece ser solo una postergación, sino una adaptación a una nueva y desafiante realidad.
