jueves, enero 8, 2026
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150 Años del Tratado Machaín-Irigoyen: La Frontera entre Argentina y Paraguay

La Huella Diplomática de un Acuerdo Histórica: El Tratado de Límites entre Argentina y Paraguay

El 3 de febrero de 1876, Buenos Aires fue escenario de un evento clave que transformó el mapa geopolítico del Cono Sur. Ese día, el canciller argentino Bernardo de Irigoyen y el representante paraguayo Facundo Machaín firmaron el Tratado de Límites, dando cierre a décadas de tensiones territoriales tras la Guerra de la Triple Alianza.

Hoy, más de 150 años después, no se puede comprender la actual configuración del noreste argentino y la soberanía paraguaya sin reflexionar sobre los términos de este acuerdo, que marcó un importante hito en la diplomacia de la región.

El Tratado Machaín-Irigoyen
El acuerdo delimita el límite oeste del país por el canal principal del río Paraguay hasta el Pilcomayo

Impulso a la Soberanía: Misiones y Chaco Central

Uno de los aspectos más significativos del Tratado fue la resolución del futuro de la provincia de Misiones. Este acuerdo aseguró de manera definitiva la soberanía argentina sobre esta región, poniendo fin a las antiguas reivindicaciones paraguayas que se remontaban a tiempos coloniales.

Por otro lado, el Gran Chaco fue el tema más delicado. El tratado estableció una clara división basada en los ríos que la rodean:

Franja Bermejo-Pilcomayo

El Paraguay abandonó cualquier reclamación sobre el territorio entre los ríos Bermejo y Pilcomayo, consolidándose bajo el control argentino, que hoy corresponde a las provincias de Formosa y Chaco.

El Arbitraje de Hayes

La zona entre el Pilcomayo y el río Verde quedó sujeta al arbítrio del presidente de EE.UU., Rutherford Hayes, quien falló a favor de Paraguay en 1878, evidenciando la complejidad del acuerdo.

Un Acuerdo en un Contexto de Desafíos

El Tratado de 1876 no se gestó en un vacío geopolítico. Argentina había sostenido que «la victoria no da derechos», como había manifestado Mariano Varela años atrás. Ahora, debía equilibrar intereses territoriales con la urgente necesidad de evitar que Paraguay cayera bajo la influencia de las ambiciones del Imperio del Brasil.

Para Paraguay, la firma de este documento representó una dolorosa cesión. Con la capital todavía ocupada por tropas aliadas y una economía en ruinas, el establecimiento de fronteras le permitió trazar un camino hacia la reconstrucción institucional y la recuperación de su soberanía.

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