El Alerón que Nunca Llegó: La Triste Historia de una Donación de McLaren a la UTN
Una historia llena de frustraciones y promesas incumplidas nos lleva al alerón del McLaren Senna, que fue donado a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Tucumán. Este gesto del fabricante británico pretendía no solo homenajear al talentoso diseñador argentino Esteban Palazzo, sino también enriquecer la formación de futuros ingenieros.
En 2019, McLaren decidió donar un alerón original del aclamado superdeportivo Senna a la UTN de Tucumán, buscando contribuir a la educación pública y celebrar la trayectoria de Palazzo, quien había sido parte fundamental de la compañía durante 14 años. Sin embargo, al llegar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el alerón quedó atrapado en la Aduana, catalogado como una simple autoparte.
Un Tesoro Tecnológico en la Aduana
El alerón, fabricado en fibra de carbono y con un peso de apenas 4,2 kilos, tenía la resistencia para soportar hasta 1.200 kilos de carga. Se concebía como una herramienta educativa, ideal para el estudio de aerodinámica. Palazzo, quien había sido el diseñador principal de varios modelos en McLaren, promovió la donación con el firme propósito de que el alerón se usara con fines académicos en la UTN.
Gestiones Infructuosas
A pesar de los esfuerzos de Palazzo y de reiterados reclamos, el alerón nunca llegó a su destino. En una entrevista reciente, Palazzo expresó su descontento al declarar: “Quiero que llegue a la Universidad”. Con el paso del tiempo, las gestiones burocráticas solo sumaron frustración y silencio.
Un Triste Destino
La historia tomó un giro inesperado cuando, hace unos días, la Aduana confirmó que el alerón fue destruido en 2021. Este hecho se registró oficialmente y cerró las puertas a cualquier posibilidad de que la pieza fuera utilizada en el ámbito educativo.
Reacciones que Desatan la Controversia
La confirmación de la destrucción del alerón avivó un fuerte debate sobre la ineficiencia del sistema administrativo. Según documentos oficiales, el alerón estuvo retenido durante años sin que se encontrara una solución para su ingreso al país. El caso incluso llevó a la Aduana a realizar una investigación interna tras la intensa cobertura mediática que generó.
La Comunicación entre McLaren y la Aduana
Las nuevas autoridades de Aduana, tras conocer el caso, se comunicaron con Palazzo para esclarecer la situación. Se reiteró que el alerón, en su calidad de donación, no tenía valor comercial y se presentó la documentación pertinente que apoyaba esta afirmación. A pesar de la destrucción de la pieza, las autoridades se comprometieron a facilitar la entrada de futuras donaciones similares de McLaren, siempre que cumplan con los protocolos establecidos.
Esta historia no solo resalta fallas en la burocracia, sino también un deseo palpable de contribuir a la educación a través de gestos significativos que, lamentablemente, a veces se ven truncados por la ineficiencia. El caso del alerón del McLaren Senna seguirá siendo un recordatorio de la importancia de garantizar que lo que se destina a la educación llegue a cumplir su propósito.
