El dulce de leche argentino: ¿un tesoro sin protección internacional?
El eterno debate sobre las Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen cobra nueva vida con la controversia entre Mercosur y la Unión Europea. En este contexto, el dulce de leche argentino, sin la protección que merece, se enfrenta a un futuro incierto.
En Córdoba, la tensión por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ha reavivado el diálogo sobre la importancia de las Indicaciones Geográficas (IG) y las Denominaciones de Origen (DO). Estas etiquetas no solo preservan la calidad y tradición de productos como los quesos, sino que también influyen en su mercado, aumentan precios y proyectan la imagen del país. Mientras tanto, el dulce de leche, un emblema argentino, continúa en la sombra de la falta de reconocimiento.
Producción y exportación del dulce de leche: un panorama actual
Argentina produce entre 125.000 y 130.000 toneladas de dulce de leche anualmente, aunque la mayor parte se destina al consumo interno. Las exportaciones rondan entre el 3% y 4% del total, siendo principalmente envíos industriales a unos 20 países, con Chile como el principal receptor.
Lecciones del mundo: el valor de las Denominaciones
Un ejemplo emblemático es el champagne francés, cuyo uso se limita a los espumantes producidos en la región de Champagne bajo estrictas normas. Esta protección no solo resguarda el nombre, sino que eleva el producto a un nivel de prestigio que lo distingue del resto. Productos similares existen globalmente, pero no tienen el mismo reconocimiento.
El impacto en otros productos
Lo mismo ocurre con el queso Roquefort y el jamón de Parma, donde la denominación no solo protege la nomenclatura, sino que establece estándares de calidad. El consumidor puede confiar en la autenticidad, y el productor no enfrenta competencia desleal.
El caso del tequila: un modelo a imitar en América Latina
En América Latina, el tequila es una referencia. México logró que solo el destilado de ciertas regiones con un contenido mínimo de agave azul pueda usar ese nombre. Esta protección intelectual ha convertido al tequila en un producto premium a nivel internacional, ayudando a su boom en el mercado.
Desafíos para el dulce de leche argentino
El dulce de leche se encuentra en una «zona gris»: si bien es reconocido a nivel nacional, carece de protección internacional. Esto significa que cualquier productor puede replicarlo, utilizando ingredientes diferentes y métodos menos rigurosos, lo que complica el mercado.
Falta de organización y estándares
El ingeniero y experto en alimentos Hernán Allasia detalla que el dulce de leche no tiene IG por varios motivos. Primero, se produce en múltiples regiones de Argentina, lo que dificulta generar un argumento homogéneo. Además, no hay un consenso sobre un protocolo de calidad que defina los ingredientes y procesos para establecer una IG reconocida.
También señala que falta una fuerte organización que impulse la solicitud de IG. Normalmente, este proceso es respaldado por grupos de productores y asociaciones que sostienen auditorías y promoción.
Las barreras culturales y económicas de la denominación
Finalmente, el hecho de que «dulce de leche» funcione como un término genérico complica aún más su protección como un producto exclusivo de un territorio. Para obtener una denominación de origen, se necesita demostrar que la calidad del producto está intrínsecamente ligada a un lugar específico.
Sin embargo, aunque el dulce de leche es un alimento icónico, su caracterización como producto de origen específico es compleja debido a la variedad de métodos de producción y la diversidad de ingredientes utilizados en su elaboración.
