miércoles, febrero 11, 2026
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Lo que la IA escucha, se olvida fácilmente

La Verdad sobre la Inteligencia Artificial: ¿Sabiduría o Simple Palabrería?

La inteligencia artificial se presenta como una solución a muchos problemas, pero ¿realmente proporciona respuestas útiles? Un reciente intento de evaluar su capacidad nos lleva a reflexionar sobre su verdadera esencia.

El debate sobre la inteligencia artificial (IA) ha cobrado fuerza en los últimos años, especialmente en nuestro país. Cuando se le pidió a un modelo de IA que desglosara la conexión entre la emisión monetaria y las LELIQs, su respuesta fue simple: «la demanda de dinero es muy inestable en Argentina». Un diagnóstico correcto, pero completamente vago.

Desmitificando la Inteligencia Artificial

No se puede negar que la IA parece un oráculo omnisciente, pero a menudo la realidad es muy diferente. Al igual que un político en campaña, puede hablar mucho y sonar convincente, aunque las respuestas que ofrece no siempre son adecuadas.

Lo más sorprendente no es el error en sí, sino la confianza con la que se expresa. Esto nos lleva a una reflexión: ¿realmente podemos confiar en lo que dice?

Un Error Común: La «Alucinación» de la IA

En el mundo técnico, se habla de «alucinación» cuando una IA comete errores. Sin embargo, lo que realmente ocurre es más sencillo. La IA no es un ser sensible; se asemeja a un vasto sistema que juega con probabilidades.

Al formular una pregunta, el algoritmo simplemente selecciona respuestas que cree más adecuadas basándose en patrones previos, dejando de lado el contexto individual. Por ejemplo, si inicio una frase con «La casa de…», podría terminar inesperadamente con «Papel», incluso si estaba hablando de mi tía Eustaquia y sus problemas de humedad.

Confianza Sin Conocimiento: Un Peligro Latente

El verdadero riesgo radica en la certeza con la que la IA presenta sus respuestas. Es similar a un amigo que se adentra en debates de temas complicados sin tener el conocimiento adecuado. Podría afirmar erróneamente que «San Martín cruzó los Andes en una Ducati», y lo dice con una seguridad desconcertante. La diferencia es que la máquina nunca se detiene, mientras que un amigo podría escuchar y callarse después de una buena comida.

Zapatos de Splendor: ¿Quién es el Verdadero Responsable?

Debemos considerar que el algoritmo no es el único culpable. Muchas veces, nuestra pereza al utilizar estas herramientas nos lleva a formular preguntas vagas. Es como entrar a un taxi y decirle al conductor: «Sorpréndeme». Hay que recordar que el resultado depende de cómo se plantea la pregunta.

Si el contexto y los detalles son insuficientes, es probable que la respuesta sea distante de lo que realmente buscamos. La IA actúa como un espejo; si le damos indicaciones vagas, los resultados también lo serán.

Más Ingenio, Menos Magia

Para eludir confusiones futuras, es importante entender que la inteligencia artificial, aunque sorprendente, no posee un conocimiento innato. Se fundamenta en estadísticas y patrones. A veces acierta y brinda respuestas que ahorran tiempo, pero en otras ocasiones se queda corta al abordar temas más profundos.

La próxima vez que un modelo de IA brinde una respuesta extraña, revisemos bien la formulación de la pregunta. La culpa podría estar de este lado de la pantalla.

¿Te ha pasado alguna vez algo similar? ¿Cuál ha sido la respuesta más extraña que te dio una IA?

*Por Sergio Candelo, Co Founder de Snoop Consulting

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