El Búnker de la Guerra Fría al borde del colapso por la Erosión Costera
Un icónico búnker construido para hacer frente a una posible guerra nuclear se encuentra en grave peligro por la erosión costera en la costa oriental de Inglaterra. Este emblemático refugio, con casi 70 años de historia, está a unos días de caer al mar.
Un monumento a la historia en peligro
Ubicado cerca de Tunstall, este búnker fue erigido durante la Guerra Fría como un puesto de vigilancia destinado a detectar amenazas nucleares. Sin embargo, la erosión ha dejado su estructura en un estado crítico, con su base a solo unos pasos del abismo marino.
El testimonio de un historiador aficionado
Davey Robinson, un apasionado historiador que ha seguido el deterioro del búnker, comenta: «Nos encontramos en una de las costas con mayor erosión de Europa. A este búnker no le queda mucho tiempo, quizás solo unos días».
Precauciones de seguridad en la zona
Ante la inminente caída del búnker, las autoridades locales han solicitado a los ciudadanos mantenerse alejados de los acantilados y la playa adyacente. La erosión presenta riesgos que no deben ser subestimados.
La erosión en East Yorkshire
Según la Agencia del Medio Ambiente del Reino Unido, el condado de East Yorkshire es conocido por su rápida erosión costera. Se estima que la costa de Holderness pierde alrededor de 2 metros de tierra cada año. Desde tiempos romanos, se han perdido aproximadamente 5 kilómetros de tierra, lo que ha incluido 23 poblados históricos.
Documentando el momento
Robinson y su pareja, Tracy Charlton, están documentando estos momentos críticos en un canal de YouTube que ha capturado la atención de miles de personas a nivel mundial. «Estamos comprometidos con este proyecto. La gente está interesada en ver cómo un pedazo de historia se desplaza debido a la erosión», asegura Robinson.
Un legado de alerta
Este búnker, conocido como el Tunstall ROC, fue construido en 1959 y dejó de estar operativo a principios de los años 90. A pesar de su función preventiva, su uso nunca fue necesario. «Fue una construcción diseñada para que su personal esperara la noticia de una explosión nuclear sin tener que usarlo jamás», explica Robinson.
Refuge en el olvido
A medida que el búnker se aproxima a su inevitable destino, se convierte en un poderoso símbolo de la lucha constante contra la erosión. «Es un recordatorio tangible de lo que ocurre cuando la naturaleza toma su curso», concluye Robinson.
