El Futuro del Complejo Embalse: Un Símbolo Turístico en Jaque
La Unidad Turística Embalse, un ícono del turismo social en Argentina, enfrenta un cambio radical en su estatus operativo, abriendo un capítulo incierto en su historia.
El 13 de febrero, el Boletín Oficial dio a conocer la Resolución 2/2026 de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que desafectó más de 2,3 millones de metros cuadrados de la emblemática Unidad Turística Embalse. Este movimiento significa que el Estado nacional ha retirado el “destino” asignado a siete hoteles y 50 bungalows, marcando así el final de una era en el turismo social argentino.
El Adiós a un Emblema Cultural
Ubicado a orillas del Embalse de Río Tercero, este complejo turístico fue inaugurado entre 1947 y 1951 bajo la dirección del ministro Juan Pistarini, simbolizando la creencia de que el descanso debía ser un derecho, no un lujo. Sin embargo, con la última resolución, el complejo ha sido clasificado como un bien “sin destino”, lo que abre la puerta a su posible venta, concesión o transferencia a manos privadas, bajo el argumento de optimizar el patrimonio estatal.
La Resolución 2/2026 dejó sin destino operativo los hoteles y bungalows del Embalse.
Limitaciones por su Estatus Patrimonial
A pesar de su nuevo estatus, el complejo no es un inmueble cualquiera. Desde 2013, cuenta con la categoría de Monumento Histórico Nacional, lo que implica que cualquier modificación tendrá que ser autorizada por la Comisión Nacional de Monumentos, garantizando la preservación de su arquitectura original y su entorno natural.
Un Complejo en Crisis
Durante muchos años, los hoteles en Embalse ofrecieron a miles de trabajadores y sus familias la oportunidad de disfrutar de vacaciones accesibles, con servicios integrales que incluían comedores, piletas y actividades culturales. Sin embargo, el deterioro en su funcionamiento, agravado por cambios en la administración política, ha generado una preocupación creciente. En la etapa final del gobierno de Alberto Fernández, se destinaron más de 1.000 millones de pesos para poner en valor algunos espacios del complejo, aunque el futuro sigue siendo incierto.
Actualmente, el complejo está bajo la custodia de la Secretaría de Turismo y Parques Nacionales, que se encargará de su mantenimiento básico, aunque no hay un plan estratégico claro para su futuro.
Reacciones en la Comunidad Local
La situación ha generado gran inquietud en el departamento Calamuchita, ya que la UTE ha sido una fuente vital de empleo y actividad económica para la región, afectando a una amplia red de servicios y trabajadores. Se espera que la comunidad se movilice, dado que este cambio tiene el potencial de alterar la identidad misma de la zona.
El complejo es un Monumento Histórico Nacional, lo que impone estrictas regulaciones para su preservación.
Uno de los aspectos más relevantes es que el Hotel N° 1 continua bajo un acuerdo de uso con la Provincia de Córdoba desde 2018. Esto abre la posibilidad de explorar un modelo de gestión provincial o mixta, aunque el camino a seguir podría ser una privatización completa. La cuestión central reside en cómo se redefinirá el turismo social y qué transformaciones se producirán en la identidad regional.
