Controversia en Quilmes: ¿Los vecinos anhelan ser parte de Berazategui?
Un comentario del ministro Carlos Bianco desató un nuevo capítulo de la tensión interna en el peronismo bonaerense. La polémica entre Quilmes y Berazategui arrastra a la política local y a clubes de fútbol.
Bianco enciende la polémica
Durante un evento en Quilmes, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, afirmó que «la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui». Su declaración, que aludía a una percepción de mejoras en Berazategui, fue recibida con críticas inmediatas desde el entorno de la actual intendenta, Mayra Mendoza.
Reacciones de la política local
Cecilia Soler, secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de Quilmes, contraatacó. «Eso puede decir alguien que eligió vivir en otro lado. Quienes vivimos en Quilmes trabajamos a diario para mejorar nuestra ciudad», expresó. Soler instó al gobierno provincial a retomar las obras paralizadas en Quilmes, donde existen múltiples proyectos atrasados.
Las obras olvidadas de Quilmes
Soler enumeró una lista de diez obras congeladas por la administración provincial, incluyendo la readecuación de canales y la construcción de viviendas. Esta respuesta subraya el descontento respecto a la asignación de recursos y atención hacia Quilmes frente a Berazategui.
Involucramiento de los clubes de fútbol
La controversia también motivó una respuesta de clubes de fútbol de Quilmes. En redes sociales, tanto Quilmes como Argentino de Quilmes reafirmaron su identidad, defendiendo a su ciudad. Desde Argentino de Quilmes se publicó: «La cancha del PRIMER CLUB CRIOLLO queda en la mejor ciudad de todas».
Diferencias en la asignación de fondos
A medida que la disputa se intensifica, surgen datos que evidencian las disparidades en la asignación de recursos. Quilmes, con una población significativa, ocupa el lugar 77 en el ranking de obras de la gestión Kicillof, mientras que Berazategui, con menos habitantes, se posiciona en el 47. La diferencia en los fondos devengados es notable, destacando una asignación de más de $7.5 mil millones para Berazategui frente a los aproximadamente $2.9 mil millones para Quilmes.
Un trasfondo político complejo
La controversia no solo pone en evidencia la rivalidad entre ambas localidades, sino también las tensiones internas dentro del peronismo en Buenos Aires. A medida que se acercan las elecciones, la disputa por recursos y atención se torna cada vez más crítica, abriendo un espacio para que los ciudadanos expresen su descontento y aspiraciones.
