Desaparición de un Biólogo Argentino en Francia: La Familia Apela a la Solidaridad
La búsqueda de Juan Ignacio Debandi Álvarez, un biólogo de 36 años, ha conmocionado a su familia y amigos. Desde su última aparición en el sur de Francia, su paradero sigue siendo un misterio y sus seres queridos piden ayuda a través de las redes sociales.
Un último rastro en Cassis
Juan Ignacio fue visto por última vez el 18 de enero en Cassis, una pintoresca ciudad costera cerca de Marsella. Su familia teme que pueda haber tomado un rumbo inesperado hacia España, lo que ha intensificado su preocupación.
Un recorrido por Europa
Originario de General Rodríguez, Debandi se destacó como profesor auxiliar de laboratorio en la Universidad Nacional de Luján y luego asumió el cargo de gerente de producción en una empresa avícola. Su amor por la aventura lo llevó a Europa, donde primero se estableció en Barcelona antes de mudarse a Irlanda, específicamente a Drogheda, a fines de abril de 2024. En Irlanda, trabajó en la industria de la carne hasta noviembre de 2025, cuando decidió cambiar de rumbo hacia Dinamarca.
Última comunicación y alerta familiar
El 11 de enero, Juan mantuvo su última conversación con su familia a través de una videollamada. Sin embargo, tras varios días sin noticias, sus familiares comenzaron a preocuparse genuinamente, dado que él solía tardar en responder. Florencia Debandi, su hermana, expresó la angustia que reina en el hogar familiar.
Acciones de búsqueda y denuncia
En respuesta a su desaparición, Pilar y Claudio Debandi, sus padres, contactaron a la Cancillería argentina a principios de marzo para presentar una denuncia por averiguación de paradero. La fiscalía federal de Mercedes tomó acción, involucrando a Interpol en la búsqueda. Los esfuerzos se han extendido a Irlanda y Barcelona, aprovechando la ciudadanía española de Juan Ignacio.
Vuelo perdido y señales apagadas
El biólogo tenía un vuelo programado con Vueling de Marsella a Barcelona para el 19 de enero, el cual nunca abordó ni reprogramó. Además, su celular dejó de emitir señal el mismo día de su desaparición, lo que añade un matiz más inquietante a su situación.
