Córdoba enfrenta desafíos en su equilibrio fiscal y servicios estatales
El ministro de Gobierno de Córdoba, Miguel Siciliano, ofrece un análisis profundo sobre la situación económica en la provincia, destacando la importancia del equilibrio fiscal y el aumento en la demanda de servicios públicos, mientras critica la gestión de fondos federales por parte del gobierno de Javier Milei.
Córdoba, a pesar de haber cerrado con superávit fiscal, busca un “superávit social”, donde los logros económicos se reflejen en el bienestar de la población. La administración provincial ha conseguido mantener números positivos sin sacrificar la obra pública, con proyectos destacados como 15 universidades en el interior y la construcción de varios puentes en la capital.
La creciente demanda de servicios públicos
La presión sobre los servicios públicos ha aumentado notablemente. Siciliano presentó datos reveladores:
Los hospitales públicos han visto un incremento del 46% en la demanda. También se reportó un 35% más de uso del Paicor y un 34% de aumento en la matrícula de las escuelas públicas. Esto indica un cambio claro en la estructura socioeconómica, donde cada vez más personas de la clase media recurren a los servicios estatales.
Desafíos fiscales y el ajuste necesario
El funcionario también remarcó que Córdoba enfrenta una caída en la recaudación fiscal que ya lleva diez meses, evidenciando el impacto de la disminución del consumo y las aportaciones federales. Aunque no se especificó un porcentaje exacto, mencionó que el gobierno necesita «apretarse el cinturón», indicando la necesidad de un ajuste interno en la provincia.
Cuestionamientos a la distribución de fondos nacionales
Además, Siciliano criticó el uso discrecional de los recursos nacionales, sugiriendo que es una práctica perjudicial que limita el desarrollo provincial. Destacó que las provincias son las verdaderas generadoras de economía en el país y que dependen de un trato justo en la distribución de fondos públicos.
El verdadero significado del superávit
El ministro concluyó enfatizando que el superávit fiscal no puede lograrse a expensas del bienestar de la población. Usó una potente metáfora: «Si en mi casa a mis hijos los alimento dos veces por semana y no cuido de sus necesidades, no puedo alegar que tengo ahorros». La preocupación radica en que el superávit debe ser sinónimo de progreso social y no solo de números en una planilla.
