Adriana Rivas: La controvertida figura que enfrentará la justicia chilena tras su extradición
La justicia australiana ha tomado una decisión clave, permitiendo la extradición de Adriana Rivas a Chile, donde se le acusa de delitos atroces cometidos durante el régimen de Pinochet. Este desenlace plantea interrogantes sobre su pasado y la memoria colectiva del país.
La Corte australiana ha rechazado el último recurso presentado por Adriana Rivas, allanando así el camino para su extradición a Chile. La mujer, que vivió más de tres décadas en Australia, está acusada de haber participado en secuestros, torturas y desapariciones durante la década de 1970, en el contexto del régimen militar encabezado por Augusto Pinochet.
Rivas, conocida por su papel en la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), sostiene su inocencia frente a los cargos que se le imputan. En 2019, fue detenida en Sydney, tras años de una vida aparentemente normal, trabajando como niñera y en labores de limpieza.
Un descubrimiento impactante
La historia de Rivas toma un giro dramático cuando su sobrina, Lissette Orozco, se entera de la verdad detrás de la figura de su tía «Chany». En 2007, durante un encuentro familiar en el aeropuerto de Santiago, se da cuenta de que su tía no es la persona que siempre creyó conocer. Este descubrimiento la lleva a grabar un documental que explora la vida y el legado de Rivas, titulado «El pacto de Adriana».
De secretaria a agente del terror
Adriana Rivas llegó a trabajar en la DINA en 1973, justo tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende. Inicialmente ocupó el cargo de secretaria, pero rápidamente se vio envuelta en un mundo de secretos y brutalidad, bajo la dirección de Manuel Contreras, uno de los principales arquitectos de la represión en Chile.
Durante su tiempo en la DINA, Rivas afirmó que su papel era más glamoroso que sanguinario, asistiendo a eventos sociales con figuras de alto perfil. Sin embargo, los testimonios de ex compañeros de la DINA sugieren que su implicación en actos violentos podría ser más profunda de lo que ella admite. «Nunca golpeé o torturé», repite Rivas, desafiando las acusaciones que la persiguen.
El poder del relato personal
El documental «El pacto de Adriana», dirigido por su sobrina, ofrece una mirada íntima y a veces cruda sobre la vida de Rivas, entrelazando su experiencia familiar con los horrores de un pasado represor. A medida que Orozco desenreda la historia, el filme se convierte en un viaje de descubrimiento sobre la memoria histórica de Chile y los desafíos que enfrentan quienes buscan justicia.
A la espera de la justicia
El camino por delante de Rivas es incierto. Su extradición a Chile podría marcar el inicio de un nuevo capítulo en su vida, uno en el que tendrá que enfrentar los ecos de un pasado que ha tratado de enterrar. A medida que la sociedad chilena intenta reconciliarse con su historia, el caso de Adriana Rivas plantea preguntas difíciles sobre la responsabilidad y la memoria.
