La evolución reciente del dólar en Argentina ha generado confusión incluso entre los analistas más experimentados. Según Lucas Carattini, la reciente suba no se debe a una presión de demanda habitual, sino a factores específicos que alteran la dinámica convencional. “Lo sorprendente es la ausencia de una demanda significativa de dólares por parte de inversores corporativos o institucionales”, explicó, enfatizando el contraste con períodos de tensión cambiaria anteriores.
Un panorama incierto para las divisas
El economista argumenta que la oferta de divisas permanece, aunque sujeta a circunstancias coyunturales relacionadas con el sector agro. “La liquidación se ve ralentizada por las lluvias, mientras que algunas empresas están liquidando deuda o adelantando exportaciones”, destacó. Asimismo, el consumo en dólares permanece robusto: “Hay una fuerte demanda de turismo y gastos en el extranjero gracias a un dólar que se percibe atractivo”.
El mercado accionario y su falta de impulso
Más allá del dólar, el foco se concentra en la bolsa, donde la debilidad es evidente. Carattini menciona que, pese a un contexto internacional favorable, los activos argentinos no logran despegar. “Las bolsas globales están en alza, pero los activos locales no muestran la misma vitalidad”, afirmó.
Un análisis sectorial revela una economía dispar. Mientras áreas como energía, minería y agro están en crecimiento, otros sectores enfrentan estancamiento. “En el ámbito bancario, hay un aumento en la morosidad que no parece revertirse a corto plazo”, explicó, vinculando este fenómeno con el débil desempeño del sector financiero.
Desafíos en el sistema bancario y el costo del crédito
El sistema financiero es otro de los puntos críticos analizados por Carattini. Este experto apuntó a la percepción de altos costos y tasas abusivas, sugiriendo que “al gran parte del crédito históricamente se ha dirigido al sector público en lugar de al privado”. Esto se presenta como una raíz del problema actual.
La falta de competencia es otro factor que contribuye a esta problemática. “Necesitamos desregular el sector para fomentar una competencia genuina que permita a los usuarios moverse entre bancos sin dificultad”, indicó, subrayando que esta rigidez limita la posibilidad de reducir costos.
El entorno impositivo también incrementa el costo del crédito. “El costo financiero total es mucho más alto debido a impuestos como ingresos brutos, el impuesto al cheque y sellos”, agregó. Carattini propuso la eliminación casi total de estos impuestos sobre créditos como una posible solución.
Finalmente, destacó el impacto positivo de las fintechs en el sector. “La competencia de las billeteras virtuales es crucial, ya que incentiva a los bancos a adaptarse y mejorar sus servicios”, concluyó.
